20 may. 2016

El dolor del error

Admitir los propios errores es algo tremendamente complicado. A los adultos, nos cuesta en ocasiones admitir que nos hemos equivocado, así como asumir las consecuencias de nuestros errores.

Me temo que para muchos adultos es una asignatura pendiente. Aprender a gestionar las emociones vinculadas a la frustración del error.

Pero... que pasa si te equivocas con 5 años? Como lo asumes?

El fin de semana pasado, aprovechando que el lunes era fiesta, mi marido y yo pensamos que sería una buena ocasión para llevar a los peques al cine por primera vez. Erik tiene ya 5 años, y Helia 3, y ya han empezado a aguantar bastante bien el ver una película del tirón... incluso si los protagonistas no son dibujos animados! Pensamos que al ser lunes, habría poca gente en la sala, y menos riesgo de que los pequeños se agobiasen.

Erik había manifestado que quería ver El libro de la Selva, y parecía un buen plan. Al llevar ya unas semanas en taquilla, la sala estaría bastante vacía, y con lo que les gustan los animales a nuestros peques, el éxito estaba asegurado.

Después de comer, le comunicamos a Erik (puesto que Helia se había quedado dormida en el sofá) nuestro plan para la tarde. Esperábamos interés y entusiasmo por su parte. Pero para nuestra sorpresa, cuando le dijimos de ir al cine, nos comentó que prefería ir a jugar a la pelota.

Nos quedamos de una pieza. Le preguntamos si estaba seguro... y se mostró rotundo con la idea de pasar una tarde de fútbol.

Viendo su interés, o más bien su falta de interés... optamos por no insistir...y algo decepcionados marchamos con el balón bajo el brazo hacía el parque.

Alberto caminaba junto a Helia, mientras yo iba algo adelantada con Erik. Íbamos hablando y no recuerdo bien como, de repente, Erik me preguntó por el tema del cine y por la película que podíamos haber ido a ver.

Y aquí.... fue cuando se colapsó. Cuando le dije que queríamos haber ido a ver El libro de la Selva, el pobre peque se derrumbó. Empezó a llorar, a gritar, a golpear con los pies el suelo, diciendo que quería ir.

Lamentablemente, la sesión llevaba una hora empezada, de modo que ya era imposible rectificar en su decisión. El "daño" estaba hecho. Él había decidido y ahora se arrepentía de su decisión. Y no sabía gestionarlo.

Yo trataba de razonarle, primero explicándole que era demasiado tarde como para poder ir al cine... cosa que le costó digerir. Luego, vino la segunda parte. Una vez asumió que no había marcha atrás en la decisión... lo que no quería asumir era "su error". Obviamente la culpa era mía, pues yo no lo le había dicho que película íbamos a ver.

En una cosa tenía razón: había tomado la decisión sin tener toda la información en su poder.... Pero había sido él quién no había mostrado ningún interés por saber la película que daban y no había preguntado nada al respecto. Desde el primer momento había tenido claro que no quería ir al cine.... Si hubiera dudado.... o hubiera mostrado un mínimo interés.... obviamente le hubiéramos facilitado todos los detalles...

Llegamos al parque y Alberto y Helia empezaron a jugar a la pelota, mientras yo seguía razonando y calmando a Erik. Por suerte, yo me sentía tranquila... logré mantener los nervios y la tensión bajo control y mantuve intacta mi paciencia.

Me coloqué a su nivel visual, para poder dialogar con calma.... y mediante sencillas preguntas fui consiguiendo que poco a poco fuera asimilando la situación, hasta que entre sollozos fue capaz de admitir que se había equivocado. Estaba distraído y contestó sin pensarlo bien.

Nos abrazamos y entonces le pregunté que quería hacer, si disfrutar de una tarde de fútbol en familia, o que pasáramos el resto de la jornada él y yo sentados bajo un árbol... de morros y pensando en lo que no se podía hacer.

Por fortuna, decidió jugar, y pasamos una tarde genial. Entre risas y carreras, fue una tarde memorable.

Y de algún modo... sentí que Erik se había hecho un poco más mayor.

Y tu? Admites fácilmente tus errores o te cuestan de asumir? Y tus peques? Son capaces de admitirlos?

10 comentarios:

  1. Jo, me ha dado prnita leerlo..

    Aún no me he visto en esa situación, puesto que mi peque es demasiado peque, pero me ha hecho reflexionar sobre la gestión de las emociones frente a los errores! :)

    Me alegro de que al final fuese todo bien!

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    1. Siempre es difícil gestionar las emociones! Seguro que cuando te toque pasar cosas así con tus peques lo harás bien!
      Un saludo!

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  2. wow, has tardado en escribir pero lo has hecho dejando el listón alto. Me ha encantado la gestión del tema por parte de los dos, me queda mucho por aprender. Muchas gracias por compartir esta experiencia, tan bien narrada, con las demás. Seguro que al menos a mi me sirve de algo en el futuro! besos

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    1. Me alegro de que te pueda servir!! Son temas difíciles de gestionar y siempre te queda la sensación de que pudiste hacerlo mejor.
      Un abrazo y gracias por tu comentario :-)

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  3. No me cuesta en exceso, asumo que todos nos equivocamos y yo no voy a ser menos, el Cucu aún es pequeño para poder darse cuenta, aunque ahora emoieza a darse cuenta de que hay cosas que no tiene que hacer, aunque las hace igual, nos mira haciendo que no con la cabeza. Un saludo!!

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    1. Conforme vaya creciendo seguro sabrás guiarle para hacer frente a este tipo de situaciones. Por supuesto todos cometemos errores, y lo mejor que hacemos es aceptaros y asumirlos.
      Un abrazo!!!

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  4. Esta situación se da con mucha frecuencia,la experiencia te va dando el poder decidir qué será lo mejor para nuestros hijos,y no dejar en mano de ellos,la responsabilidad.Por otro lado también depende si conocemos sus gustos, y no olvidar si hay otro hermanito

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    1. Obviamente nosotros debemos como adultos tomar las decisiones importantes de la vida de nuestros hijos. Pues como es natural, ellos no están capacitados. Pero como debemos irles enseñando a tomarlas, commo parte del entrenamiento, veo esencial que en cosas no transcendetales sean ellos los que vayan decidiendo.
      Me temo que forma parte de las lecciones de la vida.
      Un saludo y gracias por comentar!

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  5. Me ha encantado. Ojalá yo sepa gestionar estos casos cuando Paula sea mayor. De momentolas rabietas son las respuestas

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    1. Seguro que sabrás gestionarlo bien!!! Siempre hay días en que una pierde la paciencia... y no lleva el tema lo bien que querría.... pero tambien hay muchos días en que salimos airosas.
      Un abrazo!

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