31 mar. 2016

La bipolaridad de la maternidad

Desde que soy madre, noto que más que nunca, mi personalidad se divide, se bifurca, dándome a veces la sensación de albergar dos personas diferentes en un mismo cuerpo.

Como madre, soy una persona amante de mis hijos, capaz de lanzarles las miradas más dulces, más llenas de ternura y de cariño...

Me sorprendo a mí misma, haciendo alarde de una paciencia infinita, antes jamás descubierta en mi persona. Dando mil explicaciones, a preguntas imposibles.

Regalo caricias infinitas, besos eternos, cosquillas sin límite...

Pero ay... no todo son lindas florecillas en mi interior.... debo admitir que también hay espinas.

Así que, como madre, cuando uno de mis hijos llama a las dos de la mañana, no suenan violines en mi cabeza, no vuelo rauda y veloz con una sonrisa amante en mi rostro... no... Lo que suelo oír en el interior de mi cabeza son improperios, mi mandíbula se tensa, mis dientes aprietan.... y acudo tambaleante a su habitación. Y les atiendo, que nadie lo dude, y trato de mostrarme calmada con ellos... y lo logro... a veces.

Y como madre, cuando llega ese momento del día... en que ya es tarde y has repetido mil veces con tu mejor sonrisa que toca lavarse los dientes, te ves reflejada en el espejo del baño... de nuevo apretando los dientes, con la tensión acumulada, y lanzas algún grito en forma de ultimátum hacia el comedor.

Y como madre... llega ese día en que amenazas... en que alzas tu voz... para luego marchar a la cocina y dejar correr tus lágrimas mientras piensas que debiste haber tenido más paciencia.

Y a veces te preguntas, como un hijo puede despertar en ti sentimientos tan contradictorios?? Como puedes quererle tanto, tanto hasta que te duela.... y como puedes a la vez en determinados momentos sentir tanta rabia hacia él?? Sentir tanta impotencia y frustración que te llevan a maldecir por lo "bajinis" o de pensamiento??

Dos personas.... un lado bueno, y otro malo... una madre, a fin de cuentas.

La mayoría de madres oculta con vergüenza esta cara B, este lado oscuro de la maternidad.... llegando a negar haber tenido pensamientos o sentimientos "oscuros". Yo lo saco a pasear, lo reconozco, por que no?? Tanta madre perfecta a veces me asusta... y pienso: seré normal?

Luego recuerdo que la mayoría tienen miedo al rechazo, a ser cuestionadas o criticadas y prefieren ocultar estas cosas. A mi, hace tiempo, que ciertas críticas me dan igual. Soy honesta, conmigo misma y con los demás.

Y sí, a veces cuando el cansancio y el sueño me pueden y mis hijos me llaman.... no puedo evitar pensar un "cagoentodo" mientras muevo con pereza mi cuerpo.

Y tu? Eres madre o padre bipolar? Dulce como la miel y raspos@ como un kiwi??

4 comentarios:

  1. SI, lo confieso, lo soy!Soy bipolar!!! y eso que acabo de ser madre y mi peque es un bebé... pero amiga! suscribo todo lo que dices.
    A veces me veo dandole besitos interminables y otras veces como ayer casi pienso en salir volando de mi casa...uf! y lo que me espera! hay que decir también que a veces tampoco me reconozco con la paciencia infinita que empiezo a desarrollar.
    Hay que dar luz a la madres imperfectas que somos muuuuuchas!!! besos!!

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    1. La maternidad me temo que es una cadena de sentimientos encontrados... una historia de amor-odio hacia uno mismo y hacia el otro... Por decirlo de algún modo. A ratos, como dices, querrías marcharte y a veces lo haces!! Aprovechas una excusa, como ir a comprar algo, para tommar distancia de los pequeños por un momento. Y luego..... te mmorirías sin ellos y te los comerías a besos.
      Forma parte de ser madre... ser persona!

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  2. Pues te dire que yo soy de las que no me da verguenza esa cara de la maternidad. No soy perfecta. Soy una mama que adora a sus hijos, pero a la que a veces sacan de quicio. Cuando les chillo despues me siento fatal... Soy consciente de que no arregla nada chillar pero no puedo evitarlo ayssss. Me gusta la entrada. Un beso

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    1. Gracias guapa!!!
      Yo creo que no pasa nada por reconocer que a veces nuestros hijos nos sacan de quicio... y que a veces... no despiertan precisamente al ángel que llevamos dentro.
      Son cosas que pasan.... y hay que asummirlas, y porque no? compartirlas! Para que nosotras mismas nos quitemos esa estúpida presión que a veces sentimos.
      Un beso!

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