12 ago 2019

Empezando a cuidarme

Pues como que ya tocaba... he decidido empezar a cuidarme un pelín otra vez, y lo he hecho con una asignatura que tenía pendiente desde hace años: cuidarme la espalda.

Allá en el 2015, encontré en la inmensidad de internet, unos ejercicios para cuidarse la espalda que eran muy parecidos a los que hacía cuando me enviaban a rehabilitación. Era una serie de unos 8 ejercicios, con su dibujito y su explicación correspondiente.

De modo que los imprimí y me los llevé con la intención de empezar a hacerlos en casa. ¿Y que pasó? Pues que se quedaron en un cajón, a muy buen recaudo y nunca más se supo.

En una batida de limpieza, de esas en plan de no dejar títere con cabeza, encontré de nuevo las dos hojitas impresas con su grapita… y las dejé en mi habitación, a la vista, para ver si era capaz de reorganizarme y ponerme a ello.

9 ago 2019

Custodia compartida.... leyendo gilipolleces

Noooo! Que no salten las alarmas! No me he divorciado ni estoy en ello. Lo que ha motivado este post es que últimamente estoy leyendo muchas gilipolleces sobre el tema de la custodia compartida... y al final me ha dado por escribir sobre esto.

Cierta escritora reconocida, cuyo nombre no me da la gana poner, que no me apetece a mí hacerle publicidad a nadie, escribía hace poquito esto en las redes sociales: "Padre ejecutivo, trabaja ocho horas al día en una oficina. Llega cada día a las 20.00, 20.30 (en horario de invierno, los niños están en la cama a las 21.00) ¿para qué pide la custodia compartida? 1. Para que cuide del niño/a su novia o madre 2. Para joder a su ex"

Y al día siguiente encontré publicada esta otra joyita en otra cuenta: "10 años de matrimonio sin haberle comprado unos calzoncillos al crio ni saber el nombre de su pediatra pero, eso sí, custodia compartida que somos muy igualitarios y tengo derecho a ver a mi hijo. Anda a la mierda".

6 ago 2019

Volver

Volver.... ¿cómo volver? Cuando hace ya más de un mes que no escribo nada... que no entro ni siquiera en el blog para comprobar absurdamente que sigue ahí... ¿cómo volver?

Llevo días haciéndome la pregunta, y no sé bien cómo hacerlo y por donde empezar.

Podría buscar una excusa...  empezar el post diciendo que he estado tanto tiempo ausente porque no he tenido tiempo de escribir, porque he estado muy liada con el trabajo, la casa, los niños... Pero la verdad; sería mentira. Ha habido épocas en las que he tenido peores horarios laborales, en las que he ido más de culo por la vida, y he sacado tiempo para seguir escribiendo.

Así que no... siendo honesta, mi ausencia no se debe a la falta de tiempo.

26 jun 2019

El verano ya llegó...

Recuerdo una canción de esas "casposillas" que se puso de moda algún verano y que venía a decir algo así como: "el verano ya llegó, ya llegó, ya llegó, y la fiesta comenzó, comenzó comenzó....".



Una "gran letra"... que se repite últimamente en mi mente. Y es que sí, el verano ya ha llegado... y para los que tenemos hijos en edad escolar... la fiesta ha comenzado.



Esta etapa del año es, no sé, como los juegos del hambre, la cuadratura del círculo, o que sé yo! Es un despropósito absoluto!



Es cuando nuestros chiquitines "gozan" de 3 mesecillos de vacaciones, mientras que los padres podemos disfrutar como mucho de un mes. Y sí, digo como mucho, porque no en todas las empresas te permiten coger un mes entero de vacaciones en verano. En algunas, te "recomiendan" encarecidamente (te obligan vaya!) a cogerte como mucho tres semanas o quince días y guardar el resto para otra ocasión.


13 may 2019

No es sólo un juego

No es sólo un juego, no lo es, no para él, no para mí... es mucho más.

Tal vez comenzó siendo sólo eso... un juego. Como la oca, o el parchís, pero un tanto más complicado. Un juego nuevo, que aprender, y tal vez luego acabar arrinconando, sólo eso... sólo ajedrez.

Hace ya dos años y medio que mi hijo descubrió el juego del ajedrez. Entró en su vida de improviso, por casualidad. Mi hermano celebraba sus 40 primaveras en una casa rural, y quiso el destino que en el cajón de juegos hubiera un tablero y unas piezas de ajedrez.

Él nunca había visto ese juego, y fue su prima la que le enseñó a mover las piezas y a jugar. Ha llovido mucho desde esas primeras y torpes partidas contra mi sobrina junto a la lumbre. 

Cuando volvimos a casa, el gusano del ajedrez había despertado en él, y empezó a jugar con su padre, utilizando una aplicación de teléfono. No pasó demasiado tiempo, hasta que fuimos a una tienda a conseguir nuestro primer tablero y su correspondiente y flamante juego de piezas.