13 feb. 2017

Caída en picado al mundo de los virus

Últimamente mi pequeño valiente parece haber entrado en racha de mala suerte, respecto a lo que a salud se refiere.

Hace tres semanas lo tuvimos siete días en casa con fiebre, luego se recuperó, volvió al cole una semana, y la semana pasada de nuevo cayó con fiebre otra vez. Siete días sano, es lo que duró antes de volver a enfermar.

El pasado lunes por la tarde le subió la fiebre, y no se libró de ella hasta el sábado. Parece que hemos entrado en un bucle de esos de los que es difícil salir... y resulta agotador estar atrapados en él. Y digo estar porque es toda la familia la que se ve envuelta en la espiral de virus, mi marido el que se pasa el día en casa cuidando de el peque, yo la que corre al salir del trabajo para recoger a la pequeña y que el niño no tenga que salir de casa, y la peque por ver reducidas sus actividades al estar todos confinados en nuestro hogar.
El jueves la pediatra nos derivó al otorrino. Hace tiempo que cada vez que el peque se pone malo, al visitarlo, nos comentan que tiene los oídos lleno de mucosidad. Nunca le han dado importancia en exceso... simplemente nos lo comentan... les sorprende que el peque no se queje de ello... y poco más.

Justo tras el verano me di cuenta de que la oreja derecha le olía mal... coincidió con una otitis que tuvo... pero tras curarse... el olor no desapareció. Lo fui comentando en todas las visitas al pediatra y lo fueron controlando. Y por fin llegó la deseada y temida derivación al otorrino.

La fortuna quiso que el otorrino tuviese hueco ese mismo día, de modo que el jueves por la tarde la familia al completo acudimos a la consulta.

El otorrino fue de lo más amable y le hizo una exploración de lo más completa al peque. Efectivamente ambos oídos están llenos de mucosidad, cosa que afecta directamente a la audición del pequeño. Le hizo una audiometría y los resultados fueron de lo más deprimentes. Ambos oídos tienen un nivel de audición por debajo de lo normal, pero el derecho está muy por debajo de lo que debería.

Cuando el médico empieza a preguntarte si crees que tu hijo oye mal, si va bien en clase, si pone la tele muy alta.... y tu respondes que no has notado nada fuera de lo normal, que en la escuela va muy bien y que la tele la ve a un volumen normal.... esperas que la audiometría salga bien... correcta.

Y cuando te "arrojan" la evidencia a la cara... te quedas fuera de combate... abatida... desplomada...

Para postres el otorrino se preocupa también por el "excesivo" olor de su oído derecho, y suelta lo que por supuesto no quieres oír: recomendable operación para extraer carnots y colocar drenajes.

Ahí la cara te cambia... un sudor frío te recorre y tratas de mantener la calma... porque los niños están delante. El médico sigue con la exploración un buen rato... como si buscase la alternativa que no parece dispuesta a manifestarse.

De momento estamos con un tratamiento con corticoides, en plan choque, y a final de mes hemos de llevar de nuevo al peque a que lo revisen. Si el moco y el olor han desaparecido lo irán controlando mensualmente... pero si siguen ahí (cosa que al otorrino le parecía muy probable) la operación aparecerá como una opción bastante real.

Salir del médico y empezar a atormentarte con dudas es automático. Empiezo a recordar las veces que le llamo y no me hace caso hasta que le grito su nombre... y le regaño por desobediente... cuando en realidad el problema es que probablemente no me haya oído. O la de veces que en casa mi marido y yo hemos comentado que es un poco "empanado", que se queda embobado con la tele o cualquier cosa y al hablarle no se entera... y la realidad sea que tal vez lo que sucede es que oye poco.

En principio su audición está afectada por la presencia del moco. O sea que cuando éste desaparezca el peque recuperara sin problemas su capacidad para oír. Pero esto es como todo... hasta que no eliminemos el problema no podremos valorar el resultado.

Estos días han sido largos... y este mes se va a hacer eterno... hasta saber si hay que pasar por quirófano o nos libramos de ello. Es una operación menor... pero existen riesgos... como en todo... y la mente de una madre divaga en torno a ellos.

De momento achucharé mucho a mi pequeño, y seré mas paciente con él... hablándole más alto y acercándome más para hablarle y que me pueda entender mejor. Y no me enfadaré cuando no me haga caso a la primera.

3 comentarios:

  1. Mucho ánimo y mucha paciencia. Ya verás todo pasa.un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias! esperemos que el tratamiento de choque funcione y no llegue a necesitar pasar por quirófano.
      Gracias por comentar!

      Eliminar
  2. Seguro que el tratamiento da resultado, mucho ánimo!!besos

    ResponderEliminar