13 mar. 2017

Superando las semanas

La semana pasada comencé mi nuevo horario laboral, intenso y complicado a nivel de logística familiar, como ya os expliqué (puedes leerlo AQUÍ).

La verdad es que la semana resultó ser más prometedora de lo habitual. El lunes yo trabajaba de 8.30 a 20.30 y para inaugurar semejante jornada, mi hijo se puso malito.

A medio día le subió la fiebre a 38 y del colegio intentaron sin éxito localizarme. Como yo estaba dando clase, no podía llevar el móvil encima y no pude atender las llamadas. Al ver que no daban conmigo, optaron por llamar a mi marido, pero no tenía cobertura y tampoco recibió la llamada del colegio. Por suerte sus abuelos si pudieron atender al teléfono y avisar a mi suegra (que estaba en mi casa) para que fuera a buscar al peque.

Los astros se habían alineado para hacer del lunes un día memorable. Cuando a medio día me encontré con las llamadas en el móvil y con todo el percal... me sentí "genial" a niveles inimaginables. Y encima me quedaban por delante cinco horas de clase :-(


En los descansos me fui coordinando con mi marido y con mis padres, para que vinieran al día siguiente a cuidar del pequeño.

Cuando llegué a casa a las 21.30 no tenía voz, me dolía la cabeza y parecía sacada de The Walking Dead.

El jueves mi hijo se recuperó y volvió a clase. Ese día yo salía pronto del trabajo y pude acercarme a recogerlos al colegio. Para mi sorpresa, mi hijo salió de clase... con un diente menos!

Hacía días que se le movía, y yo pensaba que debía preparar alguna cosilla para cuando llegase el momento. Pero... con el ritmo que llevaba se me había olvidado por completo!

Tuve que improvisar, dejar a los peques con papá y salir en busca de alguna cosilla para hacer de la llegada del Ratoncito Pérez un momento mágico. Con una cartulina recorté una puerta que enganché a los pies de la cama de Erik, para que así el Sr. Pérez pudiera entrar en la habitación a buscar el diente y dejar sus obsequios.




También aproveché la salida para comprarle unos pendientes a la peque... pues el martes regresó de la escuela con un pendiente menos. Todo se junta!

El viernes los peques se levantaron super ilusionados por la llegada del mágico ratón! Que ilusión les hizo descubrir los detallitos que le había dejado al desdentao de la casa.

Pero la semana complicada no podía acabarse ahí... esa tarde trabajé hasta las 16.30, y al llegar a casa y ver la cara de la peque... supe que el panorama aún se podía complicar un poquito más. Estaba a 37 y pico de temperatura... y el fin de semana apuntaba maneras.

Por suerte la sangre no llego al río. La peque ha aguantado el fin de semana con la temperatura a raya y mañana podrá ir a clase.

Mientras dure este horario tendremos que ir capeando temporales y sobreviviendo a las complicaciones de la mejor manera que se pueda.

Esperemos que esta semana sea un poquito más fácil!


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