5 sept. 2016

Tarde de Cuentos - Ideas para las tardes de verano

Seguimos con las ideas para hacer con los peques las tardes de verano, en aquellas horas que el sol aprieta y no podemos salir de casa.

No podía faltar en mi blog, la tarde de cuentos!!! Como buena amante de la lectura, siempre que puedo aprovecho para leer cuentos a mis pequeños (además del de cada noche).

En casa, los cuentos están en la estantería del comedor, en los estantes de más abajo, al alcance de los peques para que los puedan coger y disfrutar en cualquier momento del día. A menudo los cogen, los miran, y nos piden que les leamos alguno concreto.

Pero luego, hay días, o momentos en que soy yo la que proclama que toca: tarde de cuentos!!!

Suelo escoger días en que veo que los peques están tranquilos, y pienso que estarán más receptivos. Para la actividad, obviamente, apagamos la televisión, y o bien nos sentamos los tres en el suelo, o juntos en el sofá, conmigo en medio para que puedan ver bien las ilustraciones.

Según el día, eligen ellos mismos los cuentos, los elijo yo, o elegimos uno cada uno. Ahora que Erik ha empezado a leer, a veces le pido que me ayude, leyendo el título, o aquello que dice algún personaje. Si veo que se agobia o el texto le cuesta, le voy ayudando.

Se trata de divertirse y estimularles con la lectura... no de convertir ese momento en un tostón!

Yo suelo hacer voces, cuando leo a los personajes, de modo que cada uno tiene "su propia voz". Y trato de entontar lo mejor que puedo, transmitiendo las emociones que el texto quiere reflejar: miedo, sorpresa, ilusión, duda...

Mientras leo, a veces les hago preguntas, para trabajar la comprensión lectora. Son preguntas que "vienen a cuento" y que no entorpecen el desarrollo de la historia. Por ejemplo:
- ¿crees que a la mamá de Pedrito le va a gustar la sorpresa?
- uy uy uy... a ver que va a pasar??? Tu que crees? Se lo come el lobo, o no?
- ¿a ti te gustaría que te hiciesen eso?

En su mayoría son preguntas que pueden responderse fácilmente, con un si o un no... y les permiten participar en la actividad.

Una vez acabamos un cuento, si les veo predispuestos, aprovecho para seguir trabajando el cuento con ellos:

- ¿os ha gustado el cuento?
- ¿Qué personaje te ha gustado más? o ¿Quién te gustaría ser?
- ¿Qué habrías hecho tu? o ¿Qué piensas que le habría gustado más a su amiguito?

También se puede alargar la actividad, pidiendo que hagan un dibujo sobre la historia que acabamos de leer. Y luego, les podemos preguntar y dejar que nos expliquen que han dibujado y que nos aclaren los detalles de su obra de arte.

Como es lógico, cuanto mayor sea el niño, más preguntas y más complicadas podremos hacer. Eso sí, se trata de aprovechar el momento, para disfrutar más de la lectura y ayudarles a comprender mejor la historia. Siempre hay libros que nos darán más juego, y nos permitirán trabajar un poco más, y siempre hay días o momentos, en los que los peques se animan, e incluso ellos mismos se hacen preguntas el uno al otro, o te las hacen a ti: ¿por que el perrito ha hecho eso? A mi este dibujo me da miedo, y a ti tete?

También hay días en que leemos cuentos, sin más, y disfrutamos sin ir más allá de una sencilla lectura. O alternamos, y leemos dos cuentos de un modo "ligero" y uno con mayor "profundidad".

Tu conoces mejor que nadie a tus pequeños, y sabrás si el momento es propicio o no, y si ves que a la primera pregunta ya se agobian, mejor déjalo estar! No hay que torturarles con la lectura, sino ayudarles a disfrutarla! 




2 comentarios:

  1. Que bonita forma de organizar una tarde de cuentos. Es genial que tengas en cuenta el estado anímico de los peques para hacer una cosa u otra :D

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    1. Muchas gracias! Me alegro que te guste!
      Siempre trato de fijarme en como están... a veces nos empecinamos en hacer una actividad, y simplemente no es el día. Y está condenada al fracaso. Mientras que si la dejamos para otro momento... igual nos sorprende y les encanta.
      Es bueno respetar sus momentos :-)

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