25 ene. 2014

Las buenas noticias provocan dolor de cabeza

Puede que el título os deje descolocados, que a priori os parezca una total estupidez. Como una buena noticia puede provocar dolor de cabeza?

El pasado 19 de diciembre acudí a mi primera entrevista de trabajo después de un año en dique seco. A priori una muy buena noticia... que poco a poco fue provocando pequeños dolores de cabeza.

El primero...el día en sí de la entrevista. Tenía que ser el 19 de diciembre? Después de un año sin hacer ni una entrevista de trabajo, la primera tiene que coincidir con el festival de Navidad de mi hijo?? Empezamos bien!!! Por suerte la entrevista era las 13.30, y su actuación a las 10 de la mañana. Todo se resolvió con la colaboración de los abuelos, que vinieron a ver el festival y luego se hicieron cargo de los dos peques mientras yo corría rauda y veloz hacía Barcelona para llegar cinco minutos antes de la hora de la entrevista.

La entrevista fue genialmente bien, tanto que salí de allí ya prácticamente sabiéndome contratada. Me dijeron que esa misma tarde me llamarían para confirmarme si estaba en el grupo de "los elegidos" (buscaban a más de una persona), aunque ya me anticiparon que probablemente así sería.

Con estas perspectivas regresé a Sant Cugat, sintiéndome feliz hasta que surgió el problema. En principio me habían comentado que posiblemente debería incorporarme el lunes siguiente, día 23, día en que Erik estaría ya de vacaciones y Helia...en fin....Helia siempre había estado en casa conmigo..... ¿que hago con los niños!!!???? Dolor de cabeza.

Llegué a Sant Cugat con el tiempo justo de parar en el Viena de al lado de la estación, comerme un bocadillo y salir corriendo, porque para colmo de los males ese día precisamente tenía una visita médica.

Mientras comía treté de confeccionar un horario que me permitiera dejar a mis peques el mínimo tiempo posible en escuela y guardería, ya que me habían comentado que había cierta flexibilidad a la hora de entrar y salir. La única premisa era trabajar 40 horas y dos tardes a la semana. Tras hacer muchos números y estar al borde de la indigestión, llegué a la conclusión de que lo mejor era entrar a las ocho de la mañana para poder salir al menos tres días a las tres y recoger a Erik a las 16.30 y a Helia a las 17 horas. De este modo habría tres tardes de convivencia familiar. Las dos restantes trabajaría hasta las 18h, y los abuelos tendrían que hechar un cable. El plan se saldaba con encontrar un centro donde dejar a Helia a las siete de la mañana y pagar la acogida escolar para Erik y dejarle a las 7.45 horas en la escuela.

Mientras esperaba en la consulta médica llamé a dos centros de Apoyo Familiar (también conocidos como ludotecas) próximos a mi domicilio. Uno lo había visitado hacía unos meses (madre previsora) y me había gustado, pero no estaba segura de a que hora habrían. El otro llevaba abierto muy poco tiempo, y no lo había visitado todavía. En el centro "conocido" no me contestaron al teléfono. En el otro me atendieron muy amablemente y me dieron hora de visita para esa misma tarde.

Salí del médico rauda y veloz para ir a la visita que había concertado para conocer el centro que no había visitado. De camino sonó mi teléfono. Era mi futura jefa. Estaba en la lista de las afortunadas y por fin tenía empleo!!!! No había problemas en hacer el horario que yo proponía y para mi sorpresa finalmente mi incorporación sería el próximo lunes día 30 de diciembre. Había ganado una semana más!! Una semana para que la pequeña Helia pudiera hacer adaptación a su nueva vida como escolar. La idea de dejarla el primer día de siete de la mañana a cinco de la tarde....así de sopetón, no me convencía. Un tema resuelto.

La visita al centro de apoyo familiar no pudo ir mejor. Resultó ser un centro pequeñito pero muy bien equipado y con una directora totalmente orientada a ofrecer soluciones. Justo lo que yo necesitaba. Antes de entrar vi el horario en la puerta: abrían a las ocho de la mañana. La primera en la frente, pensé.... Yo necesitaba que Alberto pudiera dejar a Helia a las siete. Menuda decepción....una visita perdida. Pero no fue así, para mi sorpresa al entrar en el despacho le comenté "el problema" a la directora del centro y le dije que yo necesitaba dejar a mi hija antes de ese horario...así que para no perder tiempo podíamos ahorrarnos la visita. Ella me sorprendió y me preguntó a que hora necesitaba llevarla, y para mi sorpresa me dijo que no habría problema, que ella misma abriría el centro sólo para mi hija y estaría con ella esa hora. En que lugar te ofrecen una atención así? Todo lo que me ofreció fueron soluciones, se adaptaban perfectamente a mis necesidades y no había problema en que Helia se incoporase de manera inmediata.

Es más, también ofrecían esplai para niños mayores durante las vacaciones de Navidad, de modo que me admitirían también a Erik para cuidarle el día 30 y 31 de diciembre (días en que sus abuelos no podían hacerse cargo).

El centro, aunque pequeñito, resultó estar muy bien equipado y ser muy acogedor. Y la directora resultó ser mi tabla de salvación. El dolor de cabeza se desvanecía poco a poco.

Saliendo de allí me acerqué al otro Centro de Apoyo Familiar, en el que no me habían cogido el teléfono, para ver si me podían confirmar el horario y la disponibilidad de plazas. La atención que me dieron fue lamentable. No me podían asegurar que para una niña sóla me fueran a abrir el centro, aunque tampoco me decían que no rotundamente....sólo que tal vez el coste por hora se triplicaría....porque yo debería hacerme cargo de todos los gastos de aquella hora.... En fin... lo de siempre....acudes buscando soluciones y te dan dolores de cabeza.

Esa noche con Alberto hicimos números para contemplar las dos posibilidades reales: llevar a Helia a la misma guardería a la que había ido Erik, o apostar por el Centro de Apoyo Familiar, que tantas soluciones nos había ofrecido.

Dada la distancia que hay de casa a la guardería, y que entonces debía dejar yo a Helia a las 6.30 de la mañana, acabamos decidiendonos por el centro desconocido, donde Alberto podría dejarla a las siete y yo recogerla a las cinco. Y las tardes que yo trabajase la podrían recoger cómodamente sus abuelos, ya que está a dos minutos de casa.

Y así es como las buenas noticias provocan dolores de cabeza y como las buenas personas y los centros profesionales y que realmente se adaptan a tus necesidades (esto lo ponen todos en su publicidad.... y luego...no te salgas ni cinco minutos de lo establecido) resuelven dichos dolores.

Helia se incorporó al "cole" el lunes siguiente, hizo su semana de adaptación y cuando yo me incorporé el día 30 a trabajar se quedó dos días con su hermano para luego afrontar el desafío en soledad.

Lo mejor..... el verla decir adiós cada mañana cuando la dejamos. Lo aún mejor...que cuando llego a buscarla me sigue diciendo adiós. Señal de que está a gusto y ha encontrado su lugar.

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