Un año más, las fiestas han llegado a su fin. El "reinicio" del curso escolar marca que la Navidad nos ha abandonado.
Y un año más, he conseguido superar el paso y disfrute de estas fechas. No es fácil coordinarse, con dos peques, el trabajo (siempre iniciando contrato en plenas fiestas, este año el 29 de diciembre), las comidas, reuniones familiares, compras...
El secreto para superarlo todo con éxito creo que está en ceñirse a lo importante y usar el consabido sentido común. Al fin y al cabo, que es lo importante de estas fiestas?? Los regalos?? La comida?? O simplemente, disfrutar de unos días de magia e ilusión en compañía de nuestros seres queridos.
Este año Erik con ya 4 primaveras, ha disfrutado y vivido de un modo único estos días de fiesta. La pequeña Helia, con dos añitos, todavía no es consciente en su totalidad de lo que sucede (tras ver la cabalgata de los Reyes Magos, se dedicó a ir saludando con su manita a todas las personas con las que nos cruzamos de vuelta a casa).
Ver a Erik disfrutar e ilusionarse tanto estos días, me ha hecho disfrutarlos y vivirlos mágicamente a mí también.
Superar las compras navideñas es fácil si te organizas. Por mi parte intento no dejarme llevar por el consumismo, y tratar de escoger aquellos regalos que pienso que más ilusión les van a hacer. Si los compras con tiempo, lógicamente, siempre vas más tranquilo (aunque esto no siempre es posible). Todos sabemos que a última hora las tiendas están imposibles, y las existencias de los juguetes más demandados también. Por suerte, Erik no es muy exigente y Helia, aún menos. Lo importante es que los Reyes se acuerden de ellos. Yo aprovecho para que se den cuenta de que por muy mágicos que los Reyes sean, no pueden llevarles a toooodos los niños del mundo tooooodo lo que pidan. Y que hay que estar contentos con lo que han traído. De momento no me val... conforme vayan creciendo sospecho que todo se irá complicando. No hay que olvidar que es importante trabajar la tolerancia a la frustración, y que siendo realistas, tampoco pasa nada si de las 5 cosas que pidieron, los Reyes sólo consiguieron 3. Así les preparamos en cierto modo para aprender que no pueden tenerlo todo y que se acostumbren a que a veces las cosas no sean perfectas y a su medida. Mis padres me enseñaron esta lección de bien pequeña, pues en casa los Reyes eran generosos...pero casualmente siempre olvidaban algo de la lista. Y la verdad es que mi capacidad de afrontar la frustración y las dificultades de la vida no es del todo mala... cosa que me hace pensar que el método es bueno.
Superar las reuniones familiares es otro cantar. Aquí también deberíamos centrarnos en lo importante.... y lo importante no es la comida, ni el tener la casa más limpia.... al fin y al cabo estamos entre familia! Lo importante debería ser reírse, y disfrutar de la compañía. De unos días en los que normalmente las visitas se tienden a alargar un poco más, porque la gente no acostumbra a tener tanta prisa, y por lo tanto podemos revivir batallitas de infancia junto a nuestros hermanos y padres. Cuando toca reunión en casa, intento simplificar al máximo la comida para no agobiarme con ello. Si trabajas, y quieres vivir la Navidad con los niños (llevarles a la cabalgata, a ver al paje, a mirar tiendas de juguetes, a disfrutar de las actividades infantiles que se organizan, a ver las luces....) sinceramente no queda tiempo para cocinar. En mi familia nos gusta comer, pero en esas fechas vamos saturados y lo que realmente apetece es disfrutar de los turrones y polvorones. Por ello yo trato de hacer platos fríos (como el pastel de atún), que puedo preparar el día antes, y luego hago un buen pica pica (con embutidos, pa amb tomaquet, berberechos, espárragos y similares), todo ello fácil de presentar (pues preparación.... poca). Así no he de condenarme a estar en la cocina perdiéndome la fiesta y puedo disfrutar del evento con todo el mundo.
Y centrándome en la ilusión, la magia y la buena compañía, consigo cumplir con los "trámites navideños" (todos tienen sus regalos y todos disfrutan de la comida) y no morir en el intento.
Centraros en lo importante y si tenéis niños.... disfrutad la magia. Cada Navidad puede ser inolvidable e insuperable!
8 ene 2015
2 ene 2015
Y se me secó el cerebro...
Es lo que tiene... llega el final del año, el final de contrato, el final de proyecto y como consecuencia el cierre total de todos los expedientes abiertos. Te agobias, te saturas, empiezas a echar horas, te agobias más, te saturas más, ves que el final de la cuenta atrás está cada vez más cerca...., empiezas a llevarte trabajo a casa y al final, el cerebro se te seca.
El trabajo lo absorbe todo, todos tus huecos temporales, y para sobrevivir empiezas a eliminar cosas de la ecuación.... dejas de llamar a tu madre cada día (una vez a la semana es más que suficiente), limpias menos el piso (a fin de cuentas, siempre está sucio!!), dejas de ver la tele, dejas de jugar a los SIM y finalmente, dejas de publicar en tu blog.
Tu cerebro es incapaz de producir nada que no sea "laboral". No encuentras dentro de ti material para publicar, no hay ideas, temas, contenido....nada.
Pero como todo en la vida acostumbra a tener un final. Se acaba el contrato, consigues sacar toooooda la faena a tiempo, tienes unos días entre contrato y contrato, descansas, dedicas tiempo a la familia y tu cerebro se rehidrata, se recuperan las conexiones, y las ganas de publicar en el blog, como por arte de magia, llegan. Y llegan las ideas, los temas, contenidos, y porque no, la ilusión.
Así que aquí estoy de nuevo, con mi cerebro hidratado y en plena ebullición, lista y dispuesta a publicar de nuevo mis andanzas, pensamientos, experiencias y.... lo que se me ocurra!!!
Con el nuevo año aterrizamos! Espero acompañaros más fielmente durante el 2015.
Feliz año y feliz retorno!
El trabajo lo absorbe todo, todos tus huecos temporales, y para sobrevivir empiezas a eliminar cosas de la ecuación.... dejas de llamar a tu madre cada día (una vez a la semana es más que suficiente), limpias menos el piso (a fin de cuentas, siempre está sucio!!), dejas de ver la tele, dejas de jugar a los SIM y finalmente, dejas de publicar en tu blog.
Tu cerebro es incapaz de producir nada que no sea "laboral". No encuentras dentro de ti material para publicar, no hay ideas, temas, contenido....nada.
Pero como todo en la vida acostumbra a tener un final. Se acaba el contrato, consigues sacar toooooda la faena a tiempo, tienes unos días entre contrato y contrato, descansas, dedicas tiempo a la familia y tu cerebro se rehidrata, se recuperan las conexiones, y las ganas de publicar en el blog, como por arte de magia, llegan. Y llegan las ideas, los temas, contenidos, y porque no, la ilusión.
Así que aquí estoy de nuevo, con mi cerebro hidratado y en plena ebullición, lista y dispuesta a publicar de nuevo mis andanzas, pensamientos, experiencias y.... lo que se me ocurra!!!
Con el nuevo año aterrizamos! Espero acompañaros más fielmente durante el 2015.
Feliz año y feliz retorno!
27 ago 2014
Mural
Hoy estreno nuevo apartado en mi blog. Desde aquí pretendo proponeros actividades sencillas y económicas para llevar a cabo con los más pequeños de la casa. Intentaré proponeros siempre actividades que yo haya realizado previamente, y por lo tanto estaran pensadas para niños de entre uno y cuatro años (ya que son las edades con las que de momento puedo experimentar). Espero os sean de interés y ayuda!
La siguiente actividad es ideal para un día o una tarde de lluvia, o de virus, en la que no podamos salir de casa y queramos tener a los peques entretenidos y pasando un buen rato en familia. Se trata simplemente de pintar un mural con los más pequeños.
Que necesitaremos para esta actividad:
Cortad un trozo bastante grande de papel de embalar (ser generosos) y fijadlo al suelo con celo. De esta forma los pequesrán arrugando ir en él para pintarlo y no lo irán arrugando todo el rato (lo qual es muy engorroso). A los más pequeños les resulta más divertido si pueden pintar el mural desde dentro, subidos en él. En mi caso mi suelo no es nada delicado, por lo tanto no tengo problemas por usar celo para fijar el mural, luego lo retiro fácilmente tirando y listo. Si los niños se salen del mural y pintan el suelo (esto suele ocurrir con los más pequeñines, de entre uno y dos añitos) al usar pinturas lavables las manchas se quitan sin problemas con una bayeta húmeda o un golpe de mocho.
Si tenéis un suelo delicado y no quereis arriesgaros con el celo o los colores.... no hay problema! Montad la actividad sobre la mesa del comedor o cocina. Podéis fijar el papel de embalar al hule de la mesa, y así seguro que los peques no manchan nada. Puede que a los de corta edad les cueste algo más pintar (por tener que estar subidos en sillas) pero estoy convencida que os divertireis y disfrutareis igual.
Sobre el contenido del mural..... hay mil opciones!!!! Dejad volar la imaginación! La vuestra y la de los más pequeños! Podeis hacer un mural temático (sobre la primavera, los animales, las flores, la ciudad, etc...) o hacer dibujo libre (que cada uno pinte lo que quiera, la silueta de la mano, el pie, los nombres de los miembros de la familia....).
A mi hijo de 4 años le gusta más ceñirse a un tema..., mi hija de año y medio.... bueno... hace dibujo estilo libre, rayas y colores aquí y allá!
Con esta actividad la peque suele entretenerse unos 45 minutos, 1 hora. Al grandullón como le gusta pintar lo podemos tener disfrutando toda una tarde!
Nuestro último mural fue sobre el zoo, un día de lluvia en que teníamos previsto ir y tuvimos que suspender la excursión. Cuando acabamos el mural lo utilizamos como zona de picnic improvisada! Como lo teníamos enganchado al suelo, serví encima los platos de comida, nos tiramos todos al suelo y los degustamos! Les encantó la experiencia, y a mi....también!
Recordad que no es una actividad para los niños, sino para tooooda la familia. Se trata de que os involucreis en ella, os tireis por el suelo y disfruteis con y junto a ellos.
Y ya veis que con un poco de imaginación, la actividad puede dar para muuuucho!
A disfrutar!
La siguiente actividad es ideal para un día o una tarde de lluvia, o de virus, en la que no podamos salir de casa y queramos tener a los peques entretenidos y pasando un buen rato en familia. Se trata simplemente de pintar un mural con los más pequeños.
Que necesitaremos para esta actividad:
- papel de embalar ( barato y resistente)
- colores o rotuladores (mejor si son de los que se lavan fácil, tanto en la ropa como en la piel). Yo no me he atrevido todavía a hacerlo con pintura... pero si soy intrepidos o vuestros hijos mayores, seguro que también da mucho juego!
- celo
- y ganas de divertirse!!!
Cortad un trozo bastante grande de papel de embalar (ser generosos) y fijadlo al suelo con celo. De esta forma los pequesrán arrugando ir en él para pintarlo y no lo irán arrugando todo el rato (lo qual es muy engorroso). A los más pequeños les resulta más divertido si pueden pintar el mural desde dentro, subidos en él. En mi caso mi suelo no es nada delicado, por lo tanto no tengo problemas por usar celo para fijar el mural, luego lo retiro fácilmente tirando y listo. Si los niños se salen del mural y pintan el suelo (esto suele ocurrir con los más pequeñines, de entre uno y dos añitos) al usar pinturas lavables las manchas se quitan sin problemas con una bayeta húmeda o un golpe de mocho.
Si tenéis un suelo delicado y no quereis arriesgaros con el celo o los colores.... no hay problema! Montad la actividad sobre la mesa del comedor o cocina. Podéis fijar el papel de embalar al hule de la mesa, y así seguro que los peques no manchan nada. Puede que a los de corta edad les cueste algo más pintar (por tener que estar subidos en sillas) pero estoy convencida que os divertireis y disfrutareis igual.
Sobre el contenido del mural..... hay mil opciones!!!! Dejad volar la imaginación! La vuestra y la de los más pequeños! Podeis hacer un mural temático (sobre la primavera, los animales, las flores, la ciudad, etc...) o hacer dibujo libre (que cada uno pinte lo que quiera, la silueta de la mano, el pie, los nombres de los miembros de la familia....).
A mi hijo de 4 años le gusta más ceñirse a un tema..., mi hija de año y medio.... bueno... hace dibujo estilo libre, rayas y colores aquí y allá!
Con esta actividad la peque suele entretenerse unos 45 minutos, 1 hora. Al grandullón como le gusta pintar lo podemos tener disfrutando toda una tarde!
Nuestro último mural fue sobre el zoo, un día de lluvia en que teníamos previsto ir y tuvimos que suspender la excursión. Cuando acabamos el mural lo utilizamos como zona de picnic improvisada! Como lo teníamos enganchado al suelo, serví encima los platos de comida, nos tiramos todos al suelo y los degustamos! Les encantó la experiencia, y a mi....también!
Recordad que no es una actividad para los niños, sino para tooooda la familia. Se trata de que os involucreis en ella, os tireis por el suelo y disfruteis con y junto a ellos.
Y ya veis que con un poco de imaginación, la actividad puede dar para muuuucho!
A disfrutar!
10 ago 2014
El colmo de la mala suerte, o que se desintegren los zapatos
Tenía yo unos zapatos de verano monísimos que hacía años que no usaba.
Mira por donde, hoy me ha dado por acordarme de ellos y sacarlos del zapatero. Se conservaban como nuevos! Tal y como los recordaba.
Dado que hoy no íbamos a caminar mucho rato, he decidido que era un buen momento para reestrenarlos. Así, la probabilidad de que me hicieran daño sería mínima.
A la mitad del paseo me he dado cuenta que se estaba produciendo un extraño fenómeno. La planta de mis pies se estaba quedando completamente adherida a la parte interior de la suela de los zapatos.
Fingiendo que nada sucedía, le he regalado la mejor de mis sonrisas a mis hijos y he concluído digna mi paseo.
Al llegar a casa los zapatos eran ya como una segunda piel. La suela estaba como "desecha" y se había mezclado con mi piel.... El efecto era el de haberse puesto unos zapatos untados con pegamento.
He sudado lo mío para quitarmelos....sintiendo que perdía algunos trozos de piel en dicha maniobra. El saldo: una ampolla, pies más que teñidos de negro y algunas zonas de la planta desprovistas de suy natural pelleja. Y por supuesto, los zapatos en el cubo de la basura. Mi cruel venganza por el sufrimiento causado.
Cabe decir que los zapatos eran buenos, y jamás me habían causado dolor alguno.... pero por alguna extraña razón no les ha sentado bien envejecer y someterse a las altas temperaturas de hoy.
Para un día que decido ponerme zapatos!!!! Mañana vuelvo a mis sandalias quechua! Esas que jamás me han hecho ni una llaga! Tras mi aventura de hoy les he jurado amor eterno!
Tardaré en volverlas a traicionar.
Mira por donde, hoy me ha dado por acordarme de ellos y sacarlos del zapatero. Se conservaban como nuevos! Tal y como los recordaba.
Dado que hoy no íbamos a caminar mucho rato, he decidido que era un buen momento para reestrenarlos. Así, la probabilidad de que me hicieran daño sería mínima.
A la mitad del paseo me he dado cuenta que se estaba produciendo un extraño fenómeno. La planta de mis pies se estaba quedando completamente adherida a la parte interior de la suela de los zapatos.
Fingiendo que nada sucedía, le he regalado la mejor de mis sonrisas a mis hijos y he concluído digna mi paseo.
Al llegar a casa los zapatos eran ya como una segunda piel. La suela estaba como "desecha" y se había mezclado con mi piel.... El efecto era el de haberse puesto unos zapatos untados con pegamento.
He sudado lo mío para quitarmelos....sintiendo que perdía algunos trozos de piel en dicha maniobra. El saldo: una ampolla, pies más que teñidos de negro y algunas zonas de la planta desprovistas de suy natural pelleja. Y por supuesto, los zapatos en el cubo de la basura. Mi cruel venganza por el sufrimiento causado.
Cabe decir que los zapatos eran buenos, y jamás me habían causado dolor alguno.... pero por alguna extraña razón no les ha sentado bien envejecer y someterse a las altas temperaturas de hoy.
Para un día que decido ponerme zapatos!!!! Mañana vuelvo a mis sandalias quechua! Esas que jamás me han hecho ni una llaga! Tras mi aventura de hoy les he jurado amor eterno!
Tardaré en volverlas a traicionar.
28 jul 2014
Mis alergias, el metal y yo
Contaba yo con 13 añicos, cuando estando de viaje de fin de curso descubrí que tenía algún tipo de alergia a los metales. Curiosa ironía del destino.... yo, precisamente, alérgica al metal.
Mi madre, se empeñó en que no me llevase los pendientes "buenos" (leáse de oro) de la comunión, y en su lugar me colocó unos de bisutería. Cuando llegué a la habitación del hotel en Mallorca me picaba la oreja a horrores, y cuando me quité el primer pendiente las gotas de sagre corrieron oreja a bajo por mi camiseta playera. Que inicio de viaje más triunfal!
No tuve bastante con esta curiosa experiencia y años después, ya en el instituto, me dio por comprarme pendientes de plata. Pendientes que hacían que notase las palpitaciones del corazón en las orejas y que quisiera arrancármelas de cuajo!
Concluí que debía ser alérgica a la plata, y comencé a esquivarla.
Ya en la universidad, la volví a liar. Me dió por comprarme un reloj cuya correa era una pulsera. Era de la marca Marea, una preciosidad.... A los pocos días de llevarlo mi muñeca se llenó de llagas que supuraban... me picaba a horrores y tuve que abandonar la idea de llevar mi preciada adquisición.
La sabiduría popular me recomendó que lo pintase con esmalte de uñas. Decidida compré esmalte transparente y gasté una tarde de estudio en tan delicada labor. La verdad, me encantaba ese reloj, y me había costado un pasta.... no quería dejarlo guardado en un cajón. El remedio dió resultado la primera semana....luego....picor....más pico.... y de nuevo llagas.
De algún lado saqué un nuevo remedio: forrar el interior del reloj con esparadrapo. Aquello no podía fallar! El metal no entraría en contacto con mi cuerpo! Fantástico.... pasé unos meses estupendos....luciendo reloj.... Luego....luego llegó el verano....sudé....el esparadrapo de mojó de sudor, y de algún modo mi piel absorbió las sustancias nocivas, pués me llagué de nuevo. De que metal está hecho el reloj? Ni idea. De plata no....pero me quedó claro que mi algergi no se limitaba a la bistuería barata y a la plata.
Por supuesto mi reloj Marea anda en un cajón en mi antigua mesita de noche, en casa de mis padres. A una distancia más que prudencial.
De aquella experiencia debí haber aprendido una lección..... pero decidí no hacerlo. Llegó el final de mi carrera, y unas vacaciones con los amigos por Italia. En aquella ocasión tuve una más que brillante idea. Me colgué la llave de la maleta del cuello con un cordel. Práctico.... muy práctico.... Pero de ahí a que fuera una buena idea.... Como imaginareis la llave no estaba hecha de plastilina.... no.... los jodíos fabricantes de llaves de candado las hacen de....metal. De que metal..... ni flowers.... pero de uno al que por lo visto también resulté ser alérgica. Mi cuello-escote empezó a picar.... y me llené de llagas. Otra vez....
De ahí pensé que por fin habría aprendido la lección para siempre. Jamás me acercaría a un metal fuese cual fuese, a excepción del oro blanco (ese lo resisto bien).
Pero nuevamente cometí un error. Esta vez fue algo totalmente inesperado. Me compré unos aparentemente inofensivos tejanos. Me los pusé un día, dos.... y al tercero, estando en el trabajo, me empezó a picar la tripa. Que raro? Me picaba, me rascaba, me picaba, me rascaba más.... al final me levanté de mi mesa y me fui al baño y tenía una redonda roja en la tripa! Y con que parte del tejano coincidía la redonda? Exacto! Con el botón de las narices....que obviamente es de metal!!!!
Cago en toooooooooo! Casí me arranco la tripa del picor....hasta llegar a casa. Decidida a poner remedio, coloqué un esparadrapo en la zona del botón. El remedio funcionó....hasta que llegó el verano.
Por el momento tengo guardados los tejanos en el armario. Y es que.... a quien le gusta llevar tejanos en verano??
Mi madre, se empeñó en que no me llevase los pendientes "buenos" (leáse de oro) de la comunión, y en su lugar me colocó unos de bisutería. Cuando llegué a la habitación del hotel en Mallorca me picaba la oreja a horrores, y cuando me quité el primer pendiente las gotas de sagre corrieron oreja a bajo por mi camiseta playera. Que inicio de viaje más triunfal!
No tuve bastante con esta curiosa experiencia y años después, ya en el instituto, me dio por comprarme pendientes de plata. Pendientes que hacían que notase las palpitaciones del corazón en las orejas y que quisiera arrancármelas de cuajo!
Concluí que debía ser alérgica a la plata, y comencé a esquivarla.
Ya en la universidad, la volví a liar. Me dió por comprarme un reloj cuya correa era una pulsera. Era de la marca Marea, una preciosidad.... A los pocos días de llevarlo mi muñeca se llenó de llagas que supuraban... me picaba a horrores y tuve que abandonar la idea de llevar mi preciada adquisición.
La sabiduría popular me recomendó que lo pintase con esmalte de uñas. Decidida compré esmalte transparente y gasté una tarde de estudio en tan delicada labor. La verdad, me encantaba ese reloj, y me había costado un pasta.... no quería dejarlo guardado en un cajón. El remedio dió resultado la primera semana....luego....picor....más pico.... y de nuevo llagas.
De algún lado saqué un nuevo remedio: forrar el interior del reloj con esparadrapo. Aquello no podía fallar! El metal no entraría en contacto con mi cuerpo! Fantástico.... pasé unos meses estupendos....luciendo reloj.... Luego....luego llegó el verano....sudé....el esparadrapo de mojó de sudor, y de algún modo mi piel absorbió las sustancias nocivas, pués me llagué de nuevo. De que metal está hecho el reloj? Ni idea. De plata no....pero me quedó claro que mi algergi no se limitaba a la bistuería barata y a la plata.
Por supuesto mi reloj Marea anda en un cajón en mi antigua mesita de noche, en casa de mis padres. A una distancia más que prudencial.
De aquella experiencia debí haber aprendido una lección..... pero decidí no hacerlo. Llegó el final de mi carrera, y unas vacaciones con los amigos por Italia. En aquella ocasión tuve una más que brillante idea. Me colgué la llave de la maleta del cuello con un cordel. Práctico.... muy práctico.... Pero de ahí a que fuera una buena idea.... Como imaginareis la llave no estaba hecha de plastilina.... no.... los jodíos fabricantes de llaves de candado las hacen de....metal. De que metal..... ni flowers.... pero de uno al que por lo visto también resulté ser alérgica. Mi cuello-escote empezó a picar.... y me llené de llagas. Otra vez....
De ahí pensé que por fin habría aprendido la lección para siempre. Jamás me acercaría a un metal fuese cual fuese, a excepción del oro blanco (ese lo resisto bien).
Pero nuevamente cometí un error. Esta vez fue algo totalmente inesperado. Me compré unos aparentemente inofensivos tejanos. Me los pusé un día, dos.... y al tercero, estando en el trabajo, me empezó a picar la tripa. Que raro? Me picaba, me rascaba, me picaba, me rascaba más.... al final me levanté de mi mesa y me fui al baño y tenía una redonda roja en la tripa! Y con que parte del tejano coincidía la redonda? Exacto! Con el botón de las narices....que obviamente es de metal!!!!
Cago en toooooooooo! Casí me arranco la tripa del picor....hasta llegar a casa. Decidida a poner remedio, coloqué un esparadrapo en la zona del botón. El remedio funcionó....hasta que llegó el verano.
Por el momento tengo guardados los tejanos en el armario. Y es que.... a quien le gusta llevar tejanos en verano??
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