21 oct. 2016

Noches de paternidad

Ayer fue un día muy agotador. Salí de casa a las 7 de la mañana para regresar a las 20.15. Dos días a la semana me toca jornada larga (de 8 a 19) cosa queme permite disfrutar de jornada corta los otros tres (de 8 a 15).

Cuando llegué, hice relevo con Alberto. Había reunión del AMPA y me estaba esperando para poderse marchar y asistir. Los peques ya estaban cenando y pensé que podría ser un fin de jornada relativamente fácil.

La cena no fue como esperaba... los peques estaban revoltosos y les costó más de lo habitual acabar. Atendí a las mascotas y vacié el lavaplatos que había terminado su labor. Una vez acosté a los peques, proseguí recogiendo la cocina, y preparándome la comida para el día siguiente. Fue acabar de preparar el tupper y empezar a sentir un terrible dolor de cabeza.

Pensé que se me iría en cuanto cenase, pero no fue así. Cuando llegó Alberto de la reunión y cenamos, comprobé que el dolor seguía allí. Mi mayor preocupación era el maldito dolor de cabeza, pero pensé que si me iba a la cama y me dormía no tardaría en dejar de sentirlo.

Era un buen plan. Me metí en la cama y no creo que me llevase más de cinco minutos el dormirme. Lo siguiente que recuerdo fue la cara de Alberto frente a la mía, informándome de que Erik había vomitado en su cama. Me levanté  dando tumbos, sintiendo de nuevo el dolor retumbando en mis sienes. Esperaba que el tema no fuera grave... pero como imaginarás, no hubo suerte.

Mientras Alberto se encargaba de atender a Erik, lavarle y cambiarle el pijama, yo me peleaba con la ardua tarea de cambiar las sábanas, teniendo a Helia dormidita en la cama de debajo. Cuando acabé con mi misión, Erik estaba con Alberto en nuestra cama. Me tumbé a su lado y le pregunté por su estado.

Parecía sentirse algo mejor. Alberto le preguntó si quería volver a su cama (nunca le ha gustado dormir en la nuestra), y a modo de respuesta puso su pierna encima de mi cuerpo y me abrazó con su brazo. Quedó como un pequeño koala, aferradito a mí. Por un momento, fue como recuperar en parte a mi bebé mimoso.

La magia no duró demasiado.... las tripitas de Erik decidieron ponerse del revés.... y en un plis estábamos repitiendo maniobra. Alberto cambiando a Erik y yo cambiando las sábanas de la cama de matrimonio. El pobre peque habrá vomitado unas dos veces en su vida... y no es un gran experto en el tema. De modo que, no lo vio venir.

Alberto decidió instalarlo en el sofá, con la cabecita cerca del borde... para evitar futuros accidentes. Y él se quedó sentado a su lado, tratando de explicarle, que si volvía a sentir la misma sensación en su tripita, debía avisar e ir al baño. A todo hay que aprender!

Cuando tuve nuestra habitación lista, volví a ser consciente de mi dolor de cabeza... que seguía allí. Alberto me invitó a acostarme, ya que no hacíamos nada los dos en pie de guerra, mirando al peque. Y, aunque me costó... acepté su invitación.

Pese a que le pedí que me despertase de inmediato en caso de accidente... papá Alberto tuvo a bien no hacerlo. Por la mañana supe que el peque había vomitado un par de veces más... afortunadamente en el baño! Y casi a las cinco de la mañana, había conseguido dormirse en el sofá.

Esta mañana el despertador sonó a las 6.45, como cada día, y comprobé que el dolor de cabeza seguía conmigo. Erik se despertó en seguida y volvió a quedar al cuidado de papá... puesto que no estaba en condiciones de ir al colegio. Eso sí... tuvo que salir para llevar a su hermana.

Estas son las noches en las que la maternidad y la paternidad se complican, y las prioridades y las preocupaciones cambian al momento. De estar centrada en un dolor personal y en el propio cansancio, pasas a centrarte en ellos y en su bienestar.

El campeón no ha hecho siesta... ni tampoco papá, que ha estado de guardia con él toda la mañana!

Y es que ser madre / padre no siempre es fácil... pero siempre es maravilloso. Esta noche, le tocó guardia a papá, esperemos que no haya una próxima... pero si la hay... tomaré el relevo!

Y tu? Como te organizas en las noches de "fiesta nocturna"?


7 comentarios:

  1. Madre mía! cómo me suenan esas noches de "juerga" con cambios de sábanas y de cama...Desde luego nos ponen a prueba y pasamos a un segundo plano. Pero vale la pena!! Un beso guapa y espero que el dolor de cabeza se haya esfumado!

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    1. Sí, el dolor de cabeza se esfumó al día siguiente!
      Estas noches de "fiesta" son duras, pero la verdad es que el balance vale la pena.
      Besos y gracias por comentar!

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  2. Pues si, así es, las prioridades cambian por completo. Espero que estés mejor guapa y el peque también! Besitos

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    1. Tener hijos cambia tus prioridades por completo... que le vamos a hacer!
      Un abrazo y ánimos!

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  3. vaya noche... yo el dolor de cabeza tiene un punto en que se que si no me tomo algo no se me quita durmiendo... :(

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    1. Pues sí... hay una barrera que si la cruza... o te tomas algo o el dolor persiste...
      Gracias por comentar!!

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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