27 mar. 2018

Va a ser que no estoy bien

Pues va a ser que no, que aún no estoy bien. ¿Qué le vamos a hacer? Cada uno tiene sus ritmos, a la hora de encajar los golpes que te va dando la vida, y aunque queramos acelerar los tempos y decir que aquí no ha pasado nada... la procesión va por dentro y sale cuando menos te lo esperas.

Hace unos días fui a la consulta del dermatólogo (sigo buscando la causa de mis picores de pies) y tras descartar cualquier tipo de causa evidente (hongos, dermatitis...) decidió mandarme a hacer análisis de sangre para seguir jugando a la táctica del descarte.

Y mientras me preparaba los papeles, me miró y me preguntó: ¿Porque, tú como estás?. Así, sin más. Una pregunta sencilla, de esas a las que suelo responder con una sonrisilla y con un: yo?, bien, bien, claro, tirando.

Pero sin saber porque, la pregunta se me quedó atragantada, y las lágrimas se arremolinaron en mis ojos, luchando por salir.

8 mar. 2018

Cambiando de perspectiva

Los recientes acontecimientos que han ocurrido en mi vida, han hecho que mi perspectiva sobre las cosas, sobre la vida en general, se haya visto alterada y haya cambiado.

Tras acompañar al quirófano a mi pequeño dos veces seguidas, enfrentarnos a una pérdida de audición del 70% en el oído derecho, y perder hasta a cuatro miembros de mi familia en apenas dos meses... te replanteas muchas cosas, y tu vara de medir, irremediablemente cambia.

Cuando pierdes a un ser querido, que "está por encima de ti", es decir, que es mayor... te duele, pero es algo que entra dentro del orden natural de las cosas.

Lo que no es de recibo, es que alguien, con apenas siete años, haya vivido una experiencia dura, que le ha acercado a la muerte. Eso... eso no debería suceder... jamás.

5 mar. 2018

2018... ¿Y a ti qué coño te pasa?

Hace apenas quince días escribí una entrada de título bastante parecido... 2018...¿Y a ti qué te pasa?. Era una especie de "carta" al año que empezó hace apenas tres meses, en la que expresaba mi descontento por como estaban yendo los acontecimientos de mi vida, desde que el 2018 había llegado a ella.

Y es que el 2017 fue malo... pero del 2018 ya casi mejor ni hablar. Si en mi anterior post me quejaba de que en apenas un mes el nuevo año me había quitado a mis dos abuelas, en este podría quejarme de que días más tarde me quitó a uno de mis tíos, y una semana después a una de mis tías.

La verdad es que el 2018 está siendo sembrado! Y ya, yo que sé, pienso que mejor incluso ni me quejo... no sea que el destino se acabe de mosquear aún más conmigo, y me llueva alguna suerte de desgracia nueva.