12 jun. 2018

Fiesta para niños? Fiesta para adultos?

Cada año llegadas estas fechas, me hago la misma pregunta... la fiesta de fin de curso del colegio... se monta para los niños o para los adultos?

Esta duda se puede extender a otro tipo de fiestas, presuntamente infantiles, fiestas de cumpleaños, graduación de guardería, de P5, de tercero....

¿Para quién se montan realmente las fiestas? Yo siempre había pensado, que este tipo de fiestas y festivales infantiles, se montaban para los niños... pero al final, ciertos detalles me llevan a tener serias dudas sobre los verdaderos destinatarios de tanto festejo.

6 jun. 2018

Tienes que superarlo...

No sabes la de veces que tengo que escuchar esta gran frase: tienes que superarlo.

Sí, vale, estoy de acuerdo. Como decía Elsa en Frozen, "el pasado ya pasó" y ni lo puedo cambiar, ni tiene sentido revivirlo y martirizarse una y otra vez. Nos tocó así, y listos. No hay más.

Pero lo que la gente parece olvidar a veces, es que esto no va de mí, ni de lo que yo pueda o no pueda superar... ni de lo que yo tarde o no tarde en hacerlo... Esto va de él, si de ÉL, de Erik. Porque... ah, sorpresa! Él no es un niño pequeño al que han operado y no se ha enterado de apenas nada y a los cuatro días ya juega a tope y sin darle más vueltas.

Esto va de un niño de siete años, muy despierto para su edad (a veces creo que demasiado) y que recuerda perfectamente todo lo ocurrido, y que tiene dudas al respecto, y que tiene miedo, y que oh, sí... sorpresa... a veces necesita hablar de ello.

Yo puedo querer tirar una manta, un oscuro velo que lo tape todo, bajar la cabeza y seguir como el toro que embiste sin mirar a que... Pero y si él no quiere? Y si no es lo que él necesita

1 jun. 2018

Empezando... de nuevo?

Hacía un mes que no me pasaba por aquí... un mes sin entrar en "mi casa", sin pararme a escribir, sin hacer mi limpieza interior... sin revisar comentarios ni visitas recibidas... un mes entero de desconexión total desde mi último post

Y es que a raíz de aquel fundido en negro decidí echar el freno, tirar el ancla al fondo del mar, y tan sólo dejarme mecer por el oleaje. 

Me centré en los puzles, que me relajan muchísimo y me permiten desconectar, tanto de lo que me rodea, como de mi misma. Mientras encajo piezas no reflexiono sobre nada ni veo lo que me rodea.

Luego, hace algo más de una semana... dejé de hacer puzles.... y me paré un poquito a pensar. Y hoy, ya levo el ancla y me lanzo de nuevo al mar.

Mi pequeño rincón... mi blog


1 may. 2018

Fundido en negro

Hay días en que todo se reduce a eso... a esa sensación de fundido en negro, como si alguien hubiese bajado el telón y no pudieras ver nada más allá de tu nariz.

La semana pasada pude disfrutar de tres días de fiesta. Erik participaba en una cantata interpretada por todos los niños que hacen segundo de primaria en el pueblo. Era en horario de mañanas, y para poder asistir sin problemas me cogí el día de fiesta. Al caer entre semana, pensé en añadir dos días más de vacaciones... y así ya lo unía con el fin de semana y tenía cinco días de descanso y desconexión.

La cantata fue espectacular, y la disfrutamos muchísimo. Nos sorprendió para bien, tanto en organización, como en la calidad de la interpretación. Ver a 300 niños en el escenario, cantando todos a una... es como para que la piel se te ponga de gallina.

Al día siguiente, los peques tenían cole y pensé en aprovechar la mañana para hacer algo útil: entregar la documentación para tramitar la discapacidad de Erik.

24 abr. 2018

Maestra de la contradicción

Así es como me siento muchas veces, como me he sentido gran parte de mi vida... una maestra de la contradicción, una contradicción con patas.

Esa chica inocente... que en sus auriculares escuchaba metal a todo trapo..., esa persona culta y bien hablada... que cuando sus padres no estaban en casa cantaba a voz en grito las letras de Extremoduro (cuando estaban en casa me limitaba a escucharlas por las auriculares... a día de hoy no sé bien bien que cara pondrían de escucharme soltando ciertas lindezas por la boca... esto... no papá... no lo busques en internet.... hagámonos un favor mutuo 😉).

Leyendo el Quijote en el metro, mientras Metallica sonaban en mis oídos, viajando de la mano de Shakespeare y de Brian Molko al mismo tiempo.

Cariñosa... pero arisca a la vez, descarada y vergonzosa, a veces tan egoísta... a veces tan generosa..., tan masculina y tan femenina. Siempre segura de quien soy... siempre perdida sin saber quien era...