6 jun. 2018

Tienes que superarlo...

No sabes la de veces que tengo que escuchar esta gran frase: tienes que superarlo.

Sí, vale, estoy de acuerdo. Como decía Elsa en Frozen, "el pasado ya pasó" y ni lo puedo cambiar, ni tiene sentido revivirlo y martirizarse una y otra vez. Nos tocó así, y listos. No hay más.

Pero lo que la gente parece olvidar a veces, es que esto no va de mí, ni de lo que yo pueda o no pueda superar... ni de lo que yo tarde o no tarde en hacerlo... Esto va de él, si de ÉL, de Erik. Porque... ah, sorpresa! Él no es un niño pequeño al que han operado y no se ha enterado de apenas nada y a los cuatro días ya juega a tope y sin darle más vueltas.

Esto va de un niño de siete años, muy despierto para su edad (a veces creo que demasiado) y que recuerda perfectamente todo lo ocurrido, y que tiene dudas al respecto, y que tiene miedo, y que oh, sí... sorpresa... a veces necesita hablar de ello.

Yo puedo querer tirar una manta, un oscuro velo que lo tape todo, bajar la cabeza y seguir como el toro que embiste sin mirar a que... Pero y si él no quiere? Y si no es lo que él necesita


Ayer, sin ir más lejos mientras estábamos en la cocina tras jugar a un juego de mesa con su hermana, yo le hice un comentario en broma, sobre las orejotas del burro del gracioso juego. Y entonces, sus ojos se humedecieron, y se abrazó fuerte a mí. Yo entre sorprendida y aturdida, le pregunté que qué le pasaba. Y él me dijo: no me gusta que me hablen de orejas. Mamá no puedo olvidarme de la operación, de la segunda. Y es que... como olvidarla! Y ahí es cuando noté que mi cuerpo convulsionaba, sacudido por el llanto, mientras las lágrimas resbalaban por mis mejillas, y abrazaba fuerte a mi pequeño.

Es entonces cuando tras serenarte, le sonríes, y le recuerdas que ya pasó, que ya está bien y toca disfrutar. Se merece disfrutar

Pero ay... ahí es cuando empieza ese tercer grado. Y con sus ojitos color miel y su mirada tan despierta y tan inteligente, te mira directo a los ojos y lanza su ataque: mamá, estás segura de que lo sacaron todo, quiero decir, lo han limpiado todo del todo?

Y yo, en fin, tengo la estúpida manía de no mentirle a mis hijos. Para bien o para mal les explico siempre la verdad, en un lenguaje claro y sencillo que puedan entender. A veces lo que hago es no explicarlo todo...todo... y me guardo información. Pero jamás miento. Y mi hijo lo sabe. Y por eso, sus preguntas son así... directas!

Y me veo obligada a decirle que no lo sé, porque no lo sé, y a decirle la verdad, que los médicos hicieron un gran trabajo, y que creen que lo quitaron todo... pero que no podemos saberlo del todo. Que por eso le han de hacer controles.

Y a él sus ojitos vivarachos se le vuelven a humedecer... pero traga saliva y ataca de nuevo: pero... una cosa, si lo han limpiado del todo... entonces no sale más? O sí?

Y yo trago saliva, y sonrío por fuera lo mismito que lloro por dentro. Y le explico que aunque lo hubieran limpiado del todo, podría ser que el colesteatoma saliese de nuevo... Pero que por eso lo controlan con frecuencia, y si hubiera algo lo verían en seguida y lo arreglarían.

Y las lágrimas corren por su rostro mientras me abraza. No, no es la primera vez que tenemos esta conversación. Sí, él ya sabe las respuestas. Pero hay días, que imagino que el miedo y la duda le pueden, días en que no acaba de entenderlo (como si algo así se pudiera llegar a entender) y siente la necesidad de preguntarlo de nuevo.

Yo le abrazo y le prometo lo único que puedo prometerle: que tanto papá y mamá como los médicos, haremos lo posible por que él esté bien. Me gustaría prometerle que todo va a salir bien, prometerle que "eso" no volverá a crecer, prometerle que no le tendrán que operar nunca más.... pero yo no prometo cosas que sé que no dependen de mí... yo no puedo prometer algo que fácilmente se podría convertir en una mentira... no puedo...

Y cuando se tranquiliza y se marcha yo decido darles una sorpresa, y preparar una cena divertida, que sirvo interpretando a un super chef, personaje que inventamos hace años y que siempre les arranca una sonrisa.



Y mi corazón queda roto, justo ahí, en el suelo de la cocina. Y me acuerdo de la frase que tanto me dicen... tienes que superarlo... y me dan ganas de gritarles a esas personas "pues te vienes aquí a la cocina a hablar tú con mi hijo, y luego... ya si eso... me lo cuentas!". Porque sí, yo he de superarlo... pero mi hijo también. Y si él no lo supera, si él sigue teniendo miedo, si sigue mimoso en exceso, si sigue con sus dudas.... yo, viéndole a él así, pues como que no puedo hacer "borrón y cuenta nueva".

Ayer se atrevió a sacar el tema... pero a saber la de tiempo que lleva "esas cosas" dentro y no las saca. Cuando llegó su padre del trabajo, al rato, le abrazó y me dijo, ya le has contado a papá lo que hemos hablado? Yo no había sacado el tema... esperaba a que estuviéramos solos... por si las lágrimas asomaban de nuevo. Pero él tenía necesidad de compartir con su padre, y le explicó un poco nuestra conversación.

A su edad, ya no se olvidan las cosas que te han marcado... a su edad toca aprender a superarlas y vivir con ellas. Y supongo que es difícil cuando sabes que no oyes no bien, por culpa de un tumor benigno que puede reaparecer en cualquier momento. Y a cada momento eres consciente de que no oyes bien. Y supongo que es difícil cuando sólo tienes siete años, y ya sabes que cada control es importante.

Por eso, no quiero que me digan más que tengo que superarlo... mejor si acaso, podemos hablar de como ayudar a mi hijo a superarlo y asumirlo. Porque lo que ha quedado claro es que NO, no va a poder olvidarlo y esperar a que eso suceda... es absurdo.



8 comentarios:

  1. ¿Eres consciente de la gran madre que eres para Erik???? Sólo me sale aplaudirte, y aplaudirte más.

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    1. Que me sacas los colores!!!
      Hago lo que puedo. Ojalá aún supiera hacerlo mejor.
      Besos!!!

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  2. Acabo de encontrarte, leerte y conocer tu historia.
    No me puedo imaginar lo duro que tiene que ser ver a tu hijo sufrir así... y que, encima, no dependa de ti. Eres una valiente. Haces genial en no mentirle, por desgracia le ha tocado lo feo de la vida aprender demasiado rápido y demasiado pronto. Pero tiene la mejor mamá a su lado. Lo estás haciendo genial genial genial, eso que nunca se te olvide.
    Y, la verdad, te admiro.
    Me quedo por aquí!

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    1. Muchas gracias por tu comentario. A veces no se si hago lo correcto o no...pero lo que sí se es que lo hago lo mejor que puedo!
      Quédate por aquí todo lo que quieras 😉 Un fuerte abrazo

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  3. Que compartas esta experiencia ya indica tu fortaleza y valentía , y sin ninguna duda tu pequeño campeón lo es también. Sinceramente creo que no podéis hacerlo mejor!

    Un abrazo muy muy fuerte!

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    1. Muchas gracias Bibiana. Lo intentamos hacer lo mejor que podemos...pero no hay ningún manual sobre esto.
      Un abrazo!

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  4. Qué duro es. Y qué diferente lo vivimos los adultos. Para los pequeños puede ser el mayor de los traumas.

    En mi caso han sido.3 operaciones. Espero que la última la definitiva, ojalá no nos vuelvan a operar. A veces pienso en lo cruel que es la vida con los niños, cómo les hacen pasar por cosas que no merecen. Lo siento mucho y solo espero que lo llevéis con la mayor de las enterezas. Es duro, y lo peor es el trauma que le ha generado todo el proceso, ojalá de mayor lo comprenda y entienda lo luchador que ha sido, lo valiente que es.

    Saludos!

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    1. Gracias por tus palabras...muchas gracias. Intentamos llevarlo con entereza, para que él lo pueda llevar también lo mejor posible.
      Y sí, ojalá esta última operación para ti haya sido la última y definitiva... ojalá para mi hijo baste con una sola.

      Un abrazo muy fuerte!

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