En casa, desde que el año pasado a mi hijo se le empezaran a caer los dientes de leche, adoptamos la tradición de recibir la visita del Ratoncito Pérez.
Tenemos una puerta (hecha con cartulina) a los pies de la cama de mi hijo, por la que el mágico ratón suele entrar. Tenemos una cajita de madera donde dejamos el diente (frente a la puerta) para que Pérez se lo lleve, y deje a cambio algún presente.
Y como desde noviembre a mi hijo se le estaba moviendo un diente... tenía (oculto en un cajón) un pequeño juguete para dejar a los pies de la cama, cuando la ocasión llegara.
Y la ocasión... llegó ayer. Justo antes de la cena, el dientecillo se desprendió y rápidamente lo enjuagamos con agua y lo metimos en la caja.
