Llevo unos días dándole vueltas a este post en mi cabeza, y no sabía si escribir sobre esto o no... pero en el fondo este blog nació como un desahogo personal, y escribir aquí las cosas que perturban mi mente, me ayuda a ordenar ideas, y a sacar "cosas malas" de mi interior.
Como sabrás si me vas leyendo, hace poco en una
operación rutinaria le descubrieron a mi peque un
tumor benigno llamado
colesteatoma. Esto nos lleva a volver a pasar por quirófano este jueves, y a tener que pasar por controles el resto de su vida. Y a ello hay que añadir la pérdida auditiva que sí o sí va a sufrir de por vida (esperemos que sea leve).
Esta experiencia me ha servido para darme cuenta de muchas cosas, he descubierto con quien puedo y con quien no puedo contar, con quien puede y con quien no puede contar mi pequeño, y lo que nos ha servido de ayuda, así como lo que nos ha hundido y nos ha hecho sentir mal.
Y es de eso de lo que quiero hablarte hoy... de ese dolor... que se arraiga en mi corazón... y de esa gratitud que también nace de él.