26 jun. 2017

La resaca de San Juan

El pasado viernes fue la verbena de San Juan, sonada celebración en muchas poblaciones. Suele celebrarse encendiendo hogueras (cada vez menos, pues es difícil encontrar espacio y obtener los correspondientes permisos en la ciudad), tirando petardos y comiendo cocas de frutas, crema, chocolate y otras variedades.

Es una noche de cierto desmadre, donde se celebra la llegada del verano, la noche más corta del año... y el que más y el que menos lo celebra a su manera.
A mi marido y a mi no nos gustan los petardos, ni tirarlos ni ver como los tiran... y a nuestros hijos obviamente tampoco les llaman la atención. Por ello, celebramos San Juan de un modo tranquilo y familiar, cenando los 4 juntos y comiendo algún trozo de coca con un vaso de leche o de cava.

Alguna vez hemos ido a la plaza del pueblo, a ver encender la hoguera y a tomar un vasito de chocolate, o lo que se tercie, según como el Ayuntamiento lo organice.

De solteros teníamos otra tradición.... para San Juan solíamos subir a la cima del Puigmal y tomar un trozo de coca allá en lo alto... admirando el paisaje y la naturaleza en todo su esplendor.

Por supuesto respetamos que otras personas lo celebren de otras maneras, ya sea saliendo de discoteca, organizando una bulliciosa cena con música en su casa, o tirando petardos hasta el amanecer.

Lo que no me acaba de convencer es el hecho de que, al igual que en otras fiestas señaladas, esa noche parece que todo vale... que nada importa... y que no hay que ser en absoluto cívico.

De modo que cuando al día siguiente sales a la calle a pasear... te encuentras lo que yo llamo la resaca de San Juan: calles y plazas llenas de desechos de petardos, botellas y latas rotas, cajas y envoltorios de los petardos, cajas de cerillas, mecheros, y todo tipo de desechos.

Resulta imposible ir a un parque a pasar el rato con los peques, porque hay que ir esquivando todo tipo de "cosas" que hay por el suelo. Lo mismo que en plazas, aceras anchas, o algunos rincones con bancos.

Está bien pasarlo bien y divertirse... pero es necesario ensuciarlo todo de ese modo? Entiendo que resulte complicado recoger los restos de un petardo explotado, pero que hay de la caja donde estaba envuelto? Del plástico del envoltorio? De la lata reventada porque alguien metió un petardo dentro? De las botellas que acabaron hechas trizas por idéntico motivo? De la bolsa de super donde llevabas todo tu arsenal pirotécnico? Nada de eso se puede recoger?

Eso sin contar con los "grandes desperfectos" que suelen producirse esa noche. Siempre hay algún contenedor de basura que acaba ardiendo, algún banco destrozado, algún juguete del parque quemado y deteriorado...

Será que me hago mayor? O será que tengo una conciencia cívica que por lo visto no abunda hoy en día? Sea como sea, año tras año, lo celebre o no, acabo teniendo que soportar la resaca al día siguiente.



4 comentarios:

  1. Completamente de acuerdo. La sociedad debería aprender a recoger su basura. O por lo menos a tirarla en los contenedores. No es tan difícil. Es cuestión de esfuerzo y educación... cosa que al parecer escasea.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si todos recogieramos nuestra propia basura, tras la verbena de San Juan las calles no parecerían estercoleros.
      Gracias por comentar! Al menos veo que no soy la única que se hace esta reflexión!

      Eliminar
    2. Es que yo también he sido de hacer la hoguera en la playa. Pero con ir guardando la basura en una bolsa o dos. Al irnos, se quedaba solo los restos de la hoguera. Hacerse se puede.. Hay que querer. Un beso!

      Eliminar
    3. Exacto! Si se quiere se puede dejar todo en condiciones!

      Eliminar