2 jun. 2016

El sabor agridulce de la vejez

Este fin de semana ingresaron a mi abuela materna en el hospital. Tiene 91 años y vive en una residencia desde hace aproximadamente un año.

La verdad es que hasta principios de año había gozado de una salud relativamente buena... dentro de lo que es tener más de 90 años de edad. Pero desde enero hasta ahora... ha sido ingresada en diversas ocasiones en el hospital por problemas varios... y su salud se ha visto mermada. Sobretodo su salud mental.

En Navidad, mi abuela era 100% ella misma. Podías hablar con ella de forma lúcida de cualquier tema, nos reconocía a todos los miembros de la familia... en fin.... era mi yaya de siempre.

Pero de enero ahora... la edad se ha vengado de ella... y los años le han caído encima de golpe. Mi abuela ya no es "ella". A ratos es Paquita.... y a ratos.... simplemente se pierde.

El lunes fui a verla a la residencia. Cuando me vio aparecer su mirada brilló, y vi que estaba contenta de tenerme a su lado. Me senté y empecé a hablar con ella. Había salido del hospital esa misma mañana... le pregunté como estaba, si había merendado ya, a que hora se habían marchado mis padres....

Cuando llevaba unos 20 minutos con ella, una de las chicas que trabaja en la residencia entró acompañando a otra abuela a la sala de estar. Se acercó a mi abuela y le dijo que la veía muy contenta con la visita. Y entonces le preguntó: y quién es esta chica?

Mi abuela bajó la mirada.... vi una mezcla de tristeza y de estupor en su rostro... y dijo: no ho sé (no lo sé).

A mí se me hizo un nudo en la garganta. La chica, le dijo: anda ya! claro que lo sabes!!! Pero yo vi la mirada de mi yaya y supe que ciertamente, no lo sabía.

No le di importancia. Yo seguí hablando con ella, de la familia, de mis pequeños, de mi madre, mis primos, mi tía... Y cuando llevaba más de media hora ella me miró y me dijo: saps que? t'assembles molt a la Vanesa! (sabes que, te pareces mucho a Vanesa).

Yo me eché a reír!! Y le dije que no es que me pareciera.... es que era YO! Su nieta!! Y ella puso cara de "al igual" y sonrió. No le insistí demasiado en el tema. Simplemente seguimos conversando. A ratos me seguía la conversación.... y a ratos... no. Me contó que había estado limpiando el piso de arriba... cuando resulta evidente que eso no es posible... por un lado porque en la residencia no la van a dejar limpiar escoba en mano... y por otro... porque actualmente va en silla de ruedas y no puede pasar la escoba.

Estuve hora y media con ella. Y me llevé un sabor agridulce de mi visita. Por un lado, me sentí muy feliz. Feliz porque la vi contenta, sus ojos brillaban y disfrutaba de mi compañía. Cuando le dije que me iba me dijo: per mi no ho facis (por mi no lo hagas), indicándome que quería que me quedase un rato más.

Y por otro lado sentí una tristeza infinita, por descubrir que quién tantas horas pasó conmigo a lo largo de la vida, no me reconoce... que su discurso ha perdido su lucidez y su coherencia... en tan sólo cinco meses. Que me la han cambiado!!! Que esa... no es mi abuela!!!!

Pero lo es... lo es y lo será. Y con que me quedo? Con la felicidad. Porque puede que mi abuela no supiera quién era yo... no supiera con quién compartió la tarde... pero sí que disfrutó de mi compañía y sí estuvo feliz de estar conmigo. Y yo, feliz de ver ese brillo en sus ojos.

Te quiero "yaya petita", yaya del columpio, yaya gran, yaya Paquita.

10 comentarios:

  1. Leyendo tu post, he cerrado un momento los ojos, y era yo la que estaba sentada con mi Yaya. Comparto tu opinión, mejor quedarse con la alegría del momento.
    Me encanta lo que escribes
    Saludos

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    1. Muchísimas gracias por tu comentario. Hay que intentar quedarse con los buenos momentos!
      Un abrazo

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  2. Siento mucho oír tu historia. Solo quiero darte ánimos y decirte que le alegraste la tarde y, aunque ella no recuerde a veces quién eres tú, tú siempre la recordarás a ella y a los buenos momentos que vivisteis juntas. Y creo que con eso deberías quedarte.
    Un besote gordo.

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    1. Exacto...hay que quedarse con todo lo bueno... y lo menos bueno... dejarlo a un lado.
      Un beso y gracias por tus ánimos y tu comentario!

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  3. Qué bonito y a la vez triste, lo que escribes. La edad no perdona. Espero que tu abuela pase el final de su vida tan feliz como la has visto.
    Un abrazo

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    1. Muchas gracias! La edad es lo que tiene... al final pasa factura.
      Un abrazo muy fuerte y gracias por tu comentario!

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  4. Casi no veo las letras de lo que estoy llorando. Mi yaya tiene 99 años y por suerte tiene salud y energía y la cabeza lúcida, pero sé que puede pasar lo que has escrito y me niego a aceptarlo. Tenemos que quedarnos con cada momento suyo, eso es lo único que tenemos. Estoy segura que aunque no te reconizca le alegras el rato que estás con ella, y con eso tienes que quedarte. Tenemos que devolverles como sea lo que hicieron cyando nosotras tampoco las reconociamos. Gracias poe compartir tus cosas.

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    1. Ainch Silvia!! Vaya si te has emocionado! Estas cosillas nos tocan la fibra. Que suerte que con 99 tu yaya esté tan bien! Disfrútala a tope!!
      Yo, como dices, me quedo con todo lo bueno que aún recibo de ella, que no es poco. Verla un poco más feliz y tranquila ya llena.
      Un fuerte abrazo!!!!

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    1. Si, a veces hasta lo más duro puede resultar bonito según lo cuentes. Hay que intentar ver el lado bueno, para seguir adelante!!
      Un abrazo

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