1 abr. 2016

Carta abierta a la anómina madre del bebé del ferrocarril

Hoy salí del trabajo para volver a casa a las 14 horas. Me tocaba a mí ir a por los niños al cole y quería asegurarme de ir con tiempo para comer en casa y preparar la merienda.

La sorpresa, me la llevé cuando al llegar a la estación de Sabadell me encontré con que a causa de una avería los ferrocarriles no funcionaban. Tras el chasco - desespero inicial, vino la calma. No sé como estarían las cosas antes, pero en aquellos momentos todo estaba bajo control. El ferrocarril nos llevaba a la siguiente estación, allí nos esperaban unos autocares con los que hacíamos una parte del recorrido, hasta un par de estaciones más allá, donde el ferrocarril ya funcionaba de nuevo y podíamos cogerlo para proseguir el trayecto.

Yo debí subir al bus sobre las 14.15 aproximadamente. Después de que subiera, subió una mamá con su pequeño. No te vi, porque subiste por la puerta que había detrás de mi, pero te oí hablar con el conductor. Por lo visto llevabas al pequeño dormido en su cochecito, y tratabas de subirlo así en el autocar. Obviamente el conductor no te lo permitió, como algunos ya sabéis, por motivos de seguridad, los pequeños no pueden viajar en autocar dentro de sus cochecitos, sino que deben ir en brazos de un adulto.... De modo que has tenido que dejar el cochecito en el maletero, y subir al peque en brazos.

Imagino que la maniobra en cuestión no ha resultado del agrado del pequeñín... pues a empezado a llorar con todas sus energías en cuanto el autocar ha arrancado. Por su tipo de llanto, se podía deducir que no iba a ser fácil de calmar. Los que tenéis hijos sabéis del llanto que os hablo... ese a todo pulmón con el que nuestros peques nos pueden obsequiar durante horas, sin desfallecer ni un momento... ese que pese a que le cantes la mejor canción, lo mezas con esmero y le ofrezcas la misma luna... no desaparece. Era ESE llanto.

Me hubiera gustado equivocarme... pero han sido 30 minutos de viaje en autocar con el pobre peque desgañitándose con todas sus fuerzas. Cabe destacar que allí nadie ha dicho ni mu. Algunos pasajeros se movían incómodos en sus asientos, de tanto en tanto se oía un resoplido, otros sonreían encogiéndose de hombros como diciendo que le vamos a hacer, alguno giraba la cabeza buscando al autor de tan gran escandalo.... pero nadie dijo nada.

Conforme avanzaban los minutos y la tensión se acumulaba yo pensaba en ti, la pobre madre... en lo nerviosa que te estarías poniendo.... y pensaba.... a mi se me resbalarían las lágrimas por las mejillas de tanta tensión.

Cuando llegamos a destino y bajé del autocar os descubrí, una madre nerviosa tratando de acomodar a su pequeño en el carrito mientras efectivamente las lágrimas te resbalaban por las mejillas. Junto a ti, otra pasajera, una chica joven, pero que por sus comentarios daba la impresión de ser madre también, te calmaba.

No pude evitarlo, me acerqué a ti y te puse la mano en el hombro, y te dije que no tenías porque llorar! Que aquello era lo más normal del mundo, que a tu hijo lo habían despertado para meterlo en un lugar extraño, rodeado de gente extraña y se había alterado...

Tu, nos dabas las gracias, a mi y a la otra chica y te disculpaba... por el "follón" que había montado el peque. Sufrías por haber molestado al resto del pasaje. Obviamente te comenté que no habías molestado a nadie! Que los que teníamos hijos lo habíamos entendido perfectamente, y que todas las madres nos hemos visto envueltas en situaciones así alguna vez.

La otra chica marchó al subir en el ferrocarril, pero yo me quedé a tu lado. Aún tratabas de controlar tu propio llanto y de recomponerte. Cuando te sentaste en el ferrocarril me comentaste que el pequeño diablillo en cuestión tiene 18 meses, y que nunca se había puesto así. Que lo habías pasado muy mal por no saber reconfortarle y que te había dado mucho miedo que se hiciera daño contra la ventana del autocar (imagino que el peque acompañó sus llantos con esos típicos forcejeos y golpes de cabeza hacía atrás que tanto nos agradan). Estabas preocupada porque tu peque había sudado mucho, con el berrinche, y te daba miedo que se pusiera enfermo. Yo intenté tranquilizarte diciéndote que la temperatura del ferrocarril estaba bien y que no le pasaría nada, que le dieras algo de agua, para hidratarle. No fue buena idea...el peque la rechazó. Espero sinceramente no enferme... porque ciertamente estaba muy sudado.

Bajé enseguida del ferrocarril, tan sólo pude compartir contigo un par de paradas, me quedará la duda de saber si el peque se quedó tranquilo el resto del viaje, y si tu conseguiste tranquilizarte también. Me hubiera gustado decirte más cosas, compartir más trayecto contigo... pero no pude.

Me hubiera gustado decirte que eres una buena madre, una madre preocupada por su pequeño y que trataba de protegerle y calmarle. Decirte que si no has conseguido calmar a tu bebé, es porque ese llanto era inconsolable, y que no había nada que tu ni nadie pudiera hacer para acabar con él. Tu peque sólo quería volver a su cochecito... y en cuanto bajó empezó a relajarse y pasó de llorar y berrear a lloriquear frotándose los ojos. Decirte que a veces los peques nos ponen al límite, y que no estás sola... que todas las madres hemos pasado, pasamos y pasaremos por situaciones como la que has tenido que vivir hoy. Me hubiera gustado abrazarte, hablarte de los blogs de madres, de las webs en las que muchas compartimos experiencias y situaciones similares... porque compartirlo, hablar de ello y ver que hay más madres en tu misma situación reconforta.

Espero el resto de tu viaje haya ido bien. Espero que no bajes la cabeza, que no derrames más lágrimas como esas, que sigas viajando en transporte público con tu pequeño. Porque no todos los viajes son iguales, y no tienes porque pasar por esto la próxima vez.

Y sobretodo me gustaría decirte que para mi, ha sido un viaje genial, porque te he conocido y me has parecido una gran persona. Todos los viajes tienen algo bueno, incluso el de hoy.

Desde el anonimato, te mando un beso, de madre a madre.

14 comentarios:

  1. Precioso post! Ojalá lo leyera! Besos.

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    1. Pues sí!! Ojalá pudiera leerlo Y conocer a otras mamás con quien compartir y sentirse reconfortada. En fin.... nunca se sabe...
      Un beso guapa!!

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  2. Aaay como os entiendo. A ti y a esa madre. Con Daniel lo pasaba fatal en todos sitios. Como no lo tuviera en brazos se ponía a llorar inmediatamente y si lo cogía y calmaba ya tenía a todos esos "bondadosos" opinólogos, conocidos y desconocidos advirtiéndome de mi gran error por haberlo cogido. Y sí. Acababa con ganas de estamparme, con complejo de mala madre, con desesperación extrema.. Pero con Iván fue algo más diferente. También me montaba unas de aupa, aunque por otros motivos. Pero cuando venía el opinólogo le ignoraba sistemáticamente por muy burro que se pusiera. Y si ya intentaba intervenir, le dedicaba una mirada de ira tremenda. A vecs hasta les soltaba: "No ve que ya tengo bastante con lo que tengo?". pobres opinólogos incomprendidos. Si sólo quieren ayudar.
    Esa madre tuvo suerte porque se encontró con personas respetuosas y dos madres empáticas.

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    1. La verdad es que tuvo suerte. Viajar con peques no siempre es fácil...yo con los míos no tuve grandes problemas... ya tuve otras situaciones en las que me vi ampliamente superada por sus llantos!
      Gracias por tu comentario!

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  3. Que bonito! Suscribo cada una de tus palabras, cuanto se agradece q alguien te diga q lo estas haciendo bien en esos momentos que las lágrimas son el reflejo d la impotencia que tienes. Hay q conseguir que lo lea y se sentirá mejor. Graciad por escribirlo!

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    1. Ojalá lo leyera!!! La verdad es que la carta la escribí para esa mamá en concreto...pero me temo que se ha convertido en "mamá metáfora" en la que otras muchas se ven reflejadas. Momentos de impotencia como este los hemos vivido todas!!
      Muchas gracias a ti por comentar!

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  4. Hola. un viaje entrañable con el que nos entimis identificadas muchas madres cuando tenemos que utilizar el trasnporte público con nuestros hijos. Al final ella encontró el apoyo y consuelo en ti y seguro que lograste calmarla. Seguimos en contacto

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    1. Me alegro de haberla calmado.. o de haberlo intentado, si más no! La verdad es que es una situación muy clásica que padres y madres vivimos con nuestros retoños.
      Gracias por comentar!

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  5. Me ha encantado el post! Me ha recordado cuando nuestro Peque en nuestro coche con viajes de más de 30 minutos empezaba a llorar y no había forma de calmarle... Pobre madre como lo ha tenido que pasar :(

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    1. Pues sí...la pobre madre lo ha pasado bastante mal. Creo que el disgusto le habrá durado un buen rato. Si ya de por sí es una situación que te estresa en tu propio coche...imagina en un bus lleno de pasajeros algo molestos por una avería de ferrocarril... la situación era un polvorín...
      Gracias por comentar y compartir tus recuerdos!!!

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  6. Se me saltan las lagrimas. Me he inaginado en esa situación y yo también me hubiese puesto a llorar... lo que no sé es si me hubiese encontrado con alguien tan amable como tú.
    Yo aun no he ido en transporte publico a ninguna parte con la pequeñuela pero me tocará y espero llevarlo lo mejor posible. Y si no como digo, espero encontrarme con gente como tu. Ojala algun dia te la encuentres y nos cuentes cono termino el viaje. :)
    Un beso enorme.

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    1. Fue una situación de madre superada total!!
      No te preocupes y no anticipes tus viajes en transporte público. Hay peques que lo llevan estupendamente!!! Así que tu peque no tiene porque pasarlo mal. De hecho, yo creo que si al peque de mi historia no le hubieran despertado a causa de la avería, hubiera hecho todo el viaje dormidito y sin angustia.
      Pero desde luego, si te encuentras en situación similar, espero que encuentres quien te consuele y te ayude.
      No te quepa duda que si vuelvo a ver a esta mamá, os lo haré saber!
      Un fuerte abrazo

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  7. No lo había leído y me alegro de haberlo hecho. Yo pasé por una situación donde tuve que subir a mis hijos al coche estando sola por un momento y uno de los peques se puso así, una chica jovencita de aspecto de estudiante se ofreció a ayudarme a subirlos, diciéndome que se me veía agobiada porque no podía abrochar el cinturón a uno mientras el otro esperaba impaciente en el carrito, de lo cansados que estaban. Así que de madre a la que ofrecieron ayuda y no pude agradecer lo suficiente a madre que consoló a otra, te doy las gracias porque a mi me alegraron el día, y seguro que a ella se lo alegraste tú.

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    1. Hay situaciones que a veces se nos complican y se agradece infinito que alguien te eche una mano, sin juzgarte ni darte consejos paternalistas... sino conteniendo tu estado emocional y siendo de utilidad.
      Quiero creer que le fui de ayuda. Gracias por comentar! Besos

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