7 feb. 2019

Tempus fugit

Estas últimas semanas tengo la sensación permanente de que el tiempo se me escapa entre los dedos, como si fuera agua.

Es una sensación extraña que me provoca un cierto desazón, ya que tengo la sensación de no estar aprovechando bien mi tiempo.

Cuando encontré mi actual empleo, hace unos meses, me dio por pensar que por fin podría recuperar un poco las riendas de mi vida, y que lentamente, volvería a sacar tiempo para retomar aficiones perdidas, y por qué no, para volver a escribir en mi blog.

Pero algo no acaba de encajar en la ecuación... y estoy fracasando en mi empeño.

Terminando mi jornada laboral a las tres de la tarde... pensé que tendría "mis momentos" y que mi diario público recuperaría su añorada actividad. 

La tarde se me antojaba larga y aprovechable… hasta que empecé a enfrentarme a ella. Y es que no estoy consiguiendo encontrar mis momentos.

Cuando llego a casa de recoger a los niños, no suelo disponer del ordenador... ya que es la principal herramienta de trabajo de mi marido, y a menudo lo utiliza para trabajar desde casa. Y claro... no es plan de decirle: deja de trabajar un rato y déjame escribir en el blog... La verdad... no lo veo.

Así que suelo aprovechar para hacer cosillas de casa mientras él trabaja. Y esas cosillas... me acaban hipotecando la tarde.

Y es que... un día toca poner lavadoras y doblar ropa, otro aprovecho para limpiar el baño y adecentar la cocina, otro ayudo al peque a estudiar, otro salgo a comprar o a hacer recados o a llevar a la peque a rítmica,  otro me pongo a leer con los niños, otro jugamos a algún juego de mesa... y el tiempo... el tiempo vuela!

Cuando me quiero dar cuenta son ya las siete!!!! Porque otra cosa que he notado... es que las tardes... son muy cortas!!! Llegamos a casa a las cinco y a las siete ya empezamos la rutina de "fin de día". Los peques empiezan a recoger juguetes... a ponerse el pijama... y yo, yo me pongo a hacer la cena, a preparar las mochilas, los tuppers para el día siguiente.... Y es un no parar!

Si quiero que las ocho los peques estén sentados con la cena puesta... o me empiezo a poner a las siete... o no llego. Porque encima, este año me he propuesto comer un poco mejor... Y claro, hervir la verdura, preparar purés, hacer caldo.... lleva su tiempo.

A las nueve, si todo sigue el plan previsto, los peques están ya en la cama. Y entonces... mientras papá sigue trabajando aún un rato más, yo aprovecho para sentarme en el sofá a descansar... entro en las redes sociales desde el teléfono, les echo un vistazo... y poco más.

Luego papá hace la cena. Sí... nuestra cena, ya hace muuuuucho tiempo que no la preparo yo, salvo en contadas ocasiones. Siempre la prepara papi. Pero a esas horas... ya no me apetece escribir nada. Prefiero irme con él a la cocina y hablar. Sí... hablar!!! Algo tan necesario y que se ha visto relegado a esos pequeños momentos de paz.

Tras la cena, no son pocos los días que papi vuelve a coger el ordenador para seguir dándole caña un rato más... Y yo aprovecho para leer un poco, o seguir chafardeando las redes sociales.

Y así... sigo sin coger el ritmo. Sin poder retomar en serio las aficiones apartadas. Creo que debería encontrar la manera de organizarme, y al menos una tarde a la semana poder dedicármela a mí, aunque no pueda escribir en el blog por falta de medios tecnológicos.... pero al menos, hacer algo que me guste y me apetezca.

Pero las semanas siguen pasando.... y sigo sin encontrar ese momento... Y es que no quiero renunciar a pasar tiempo con los peques, a cocinar más saludable, ni a tener la leonera un poco más ordenada.

Y así... así... no hay manera!

11 comentarios:

  1. Es difícil cuando tenemos muchas cosas por hacer tener tiempo para todo, sobre todo cuando pierdes el ritmo, que complicado volver a retomarlo. Por aquí estaremos hasta que pilles el ritmo, o escribas en tus momentos inspirados. :)

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    1. A veces parece que el ritmo, una vez perdido, no se retoma. Pero bueno...seguiremos tratando de atrapar el tiempo!

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  2. Complicado con el ritmo de vida que llevamos. Creo que es hora de que nos demos cuenta que no se puede llegar a todo, y quizad así disfrutemos mas😯

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    1. Exacto. Hay que aceptarlo. No se puede llegar a todo. Hay que decidir constantemente que cosas dejar de lado para disfrutar de otras.
      Un abrazo!

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  3. Como te dije ayer, las tardes son muy cortas. Pensamos que tenemos mucho tiempo, pero entre cosas que hacer, niños, casa, ... poco queda para nosotras.
    Para mi, el momento de tranquilidad es justo después de cenar, tumbada un rato en el sofá distrayéndome viendo una serie, mientras la peque ya está dormida.
    No desesperes, seguro que encuentras la manera para poder tener ese rato para ti.

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    1. Las tardes son engañosas. Parecen largas, pero se tornan cortas.
      Un abrazo!

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  4. Es complicado organizarse, e imposible llegar a todo sin quitar tiempo a otra cosa.
    Y estas temporadas, en las que parece que por una confabulación de los astros, todo se nos hace cuesta arriba... Pasan, y no tardamos en organizarnos.
    Ya verás como, en menos que canta un gallo, estás a tope con tu vida personal, tus aficiones y hasta retomas el blog.
    Un besazo enorme

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    1. Es renunciar a cosas en favor de otras....y organizarse lo mejor posible.
      Lo del blog...sin ordenador disponible es complicado...pues hay que encontrar el momento y que coincida con la disponibilidad del aparato.
      Un abrazo

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  5. Así es mi día a día, parece que nunca llego y los días se acaban pronto, y los momentos para mí, son justos. Gracias por el post.

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    1. Creo que es el día de muchas!
      Esos días largos en que acabas agotada....pero cortos a la vez...pues no te dio tiempo a nada.
      Un abrazo fuerte

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  6. Bueno, las cosas llegarán cuando lleguen, no te agobies!
    me parece muy importante pasar el día a día con la familia.

    en mi casa, mi pareja también es quien hace la cena y yo, si no estoy tendiendo la ropa o algo así, también estoy con él poniéndonos al día, ya que tenemos horarios muy diferentes y coincidimos poco.

    Así que eso, en sí, ya es un logro. Poder compartir con tu marido un rato de cháchara.
    Escribir...no debe ser una obligación, cuando tenga que ser, será, ya verás.

    Un beso!

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