24 abr. 2018

Maestra de la contradicción

Así es como me siento muchas veces, como me he sentido gran parte de mi vida... una maestra de la contradicción, una contradicción con patas.

Esa chica inocente... que en sus auriculares escuchaba metal a todo trapo..., esa persona culta y bien hablada... que cuando sus padres no estaban en casa cantaba a voz en grito las letras de Extremoduro (cuando estaban en casa me limitaba a escucharlas por las auriculares... a día de hoy no sé bien bien que cara pondrían de escucharme soltando ciertas lindezas por la boca... esto... no papá... no lo busques en internet.... hagámonos un favor mutuo 😉).

Leyendo el Quijote en el metro, mientras Metallica sonaban en mis oídos, viajando de la mano de Shakespeare y de Brian Molko al mismo tiempo.

Cariñosa... pero arisca a la vez, descarada y vergonzosa, a veces tan egoísta... a veces tan generosa..., tan masculina y tan femenina. Siempre segura de quien soy... siempre perdida sin saber quien era...
Así que cuando me asaltan pensamientos contradictorios respecto a cualquier tema de mi vida, ya no me pillan por sorpresa.

Esta semana quiero presentar los papeles para tramitar el certificado de discapacidad de mi hijo, pues como sabes si me vas leyendo, a raíz de una intervención en la que le extirparon un tumor benigno, ha perdido gran parte de la audición de un oído.

Iba comentándolo con una persona a la que aprecio mucho, cuando me he dado cuenta de que era una de "esas ocasiones" en las que voy a caer en la espiral de la contradicción, que me va a acabar poniendo de mala ostia.

Sé que si le reconocen un grado de discapacidad pequeño, me va a sentar mal. Pues ha perdido mucha audición y no me va a parecer nada justo que no lo tengan en cuenta, ya que es obvio que eso puede afectarle y condicionarle hasta cierto punto.

Por el contrario, si le reconocen un grado de discapacidad mayor del 33% me va a sentar mal, porque, ¿tan mal le ven? A ver, que no oye de un oído, pero del otro sí! Y que apenas le afecta!

¿Te das cuenta, no? Estamos ante un episodio de "no sé lo que quiero" y me va a sentar mal todo.

Y es que...como dicen Extremoduro: 

Y ahora estoy en guerra contra mi alrededor,
No me hace falta ningún motivo.
Y es que soy maestro de la contradicción
y experto de romper lo prohibido.
 

Tal vez sea esa la "madre del cordero", que llevo un tiempo... o toda mi vida tal vez, luchando contra todo, sin motivo alguno. 

Espero aprender poco a poco a no ser un espíritu tan contradictorio, y a gestionar mejor la frustración y la rabia que tanta contradicción me producen.

De mientras... me relajaré y sacaré algo de rabia... como siempre... con este Segundo Movimiento de Extremoduro. Y es que en el fondo este grupo es como yo... con canciones llenas de poesia, de palabrotas, de palabras duras.... de contradicción




6 comentarios:

  1. Entiendo perfectamente lo que dices.
    Yo estoy perdiendo audición de un oído (ya me han dicho que lo perderé del todo), de momento oigo bien las conversaciones así que estoy en fase de negación a la hora de ponerme un audífono. Cuando no me quede otra lo haré, pero de momento no quiero y me indigno.
    Te entiendo tanto....
    Evidentemente no tengo la solución para mi, como para tenerla para ti.

    Ánimo y poco a poco iremos haciendo.
    Un beso!

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    1. Lo más difícil de todos estos "cambios" es el aceptarlos y aprender a vivir con ellos.
      Espero que poco a poco lo vayamos asumiendo.
      Un abrazo fuerte

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  2. Mmmm no creo que sea malo, tienes más perspectivas ante la vida 😁
    Entiendo lo que dices de la discapacidad, no es fácil convivir con ello pero a la vez es muy necesario.
    No dudo que sabrás gestionarlo!! Eres lo más!!! 😁

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    1. A veces creo que tengo demasiadas perspectivas!!!
      Gracias por tu apoyo!

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  3. Te comprendo. También depende de cómo nos pille el día. Mucho ánimo !!

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    1. Hay días en que todo es más llevadero...y días en que todo se atraganta...
      Un abrazo y ánimos a vosotros también!

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